En prisión preventiva quedó el imputado Emilio José Rojas Quezada, luego de ser formalizado por el delito de homicidio simple en grado de frustrado, tras atacar gravemente con un arma blanca a su propio hermano en la comuna de Rauco.
De acuerdo con los antecedentes expuestos durante la audiencia, los hechos se remontan a la tarde del domingo 5 de julio de 2026, alrededor de las 18:20 horas. La situación se desencadenó en el domicilio de la víctima, Luis Alberto Rojas Quezada, ubicado en el sector La Arboleda, de la localidad de La Palmilla.
Todo sobre Ataque en Rauco
Durante la formalización, la fiscal Maite Mendiburu entregó los crudos detalles del ataque, subrayando la magnitud del hecho. La persecutora argumentó que en este caso concurre una agravante, ya que "se trata de un ataque, no a cualquier persona, a su hermano".
Según relató, el imputado llegó hasta el inmueble en estado de ebriedad y ofuscado, exigiendo el pago de un dinero por un trabajo. Esto derivó rápidamente en una riña donde comenzaron a golpearse, momento en que el agresor utilizó el arma blanca. Sobre el arma empleada, Mendiburu hizo hincapié en que "no es un cuchillo pequeño", detallando que posee "una hoja bastante grande", lo que explica la gravedad de las lesiones.
La brutal agresión dejó a la víctima con una herida penetrante en el tórax, con lesiones de carácter grave y riesgo vital.
Para justificar la solicitud de la medida cautelar de prisión preventiva, la fiscal vinculó el accionar del sujeto con su historial. Señaló que el estado de ebriedad del imputado durante el ataque es "concordante también con los antecedentes penales que él mantiene" por conducción bajo los efectos del alcohol. Por ello, argumentó que otra medida cautelar no lograría "resguardar la libertad de la sociedad propiamente tal, así como también a la propia víctima".
Defensa del imputado
Por su parte, la defensa legal del imputado desestimó la tesis del ataque unilateral y planteó dudas sobre el inicio de la confrontación. El abogado defensor expuso ante el tribunal que "la víctima incluso puede ser quien haya atacado a mi representado".
En esa misma línea, argumentó que el actuar de Rojas Quezada podría tratarse simplemente de "una legítima defensa ante una persona que se está viendo agredida".
Para sustentar esta postura, la defensa cuestionó la claridad de los testimonios recabados, indicando que el testigo presencial no entregó detalles que confirmen quién inició el ataque. Según el profesional, si el testigo —quien sería amigo de la víctima— hubiese visto a su representado atacar primero, lo habría declarado explícitamente; sin embargo, al no hacerlo, queda en evidencia "una situación abierta que por generación casi espontánea comenzó una pelea".
Pese a los descargos presentados por la defensa, el tribunal decretó la prisión preventiva y la investigación tiene un plazo de cuatro meses.