Como ciudadano de este país percibo con indignación cómo nuestro país se está incendiando y no es primera vez que ocurre. Hace pocos años atrás una gran parte de nuestra costa curicana y colchagüina fue arrasada por el fuego y nadie dijo nada. Todo el mundo supo que esos incendios fueron provocados y no pasó casi nada, salvo hacer una mayor inversión en prevención de incendios.
Nos han mostrado fotos aéreas de las provincias de Malleco y Bio Bio en donde se puede apreciar la existencias de incendios, salvo en un sector en donde al parecer no pertenece a nuestros país, sector donde ni siquiera nuestras autoridades, sean civiles o policiales pueden acceder.
Todo sobre Incendios Forestales
Al parecer lo ocurrido en nuestra costa fue un ensayo, pues ahora, con mayor prevención la catástrofe es mayor.
Nos informan que los incendios no son producto de la casualidad sino de una intencionalidad manifiesta, o sea, personas que su propósito es incendiarlo todo (hay al menos una autoridad que llamó a incendiarlo todo).
Incendios provocados en tan vastos territorios no pueden ser actitudes individuales, sería difícil de creer por la magnitud y números de estos. Lo que hay aquí es una organización, con recursos cuantiosos que desean provocar el caos o el miedo. Quieren imponer sus deseos usando la fuerza y si son sorprendidos utilizan el derecho (que es lo contrario a la violencia) para defender sus derechos.
En otras palabras. La violencia para la acción, la ley para la reacción. Para imponer su voluntad, la fuerza, la violencia; para defenderse, el derecho la ley.
Las pérdidas para el país son cuantiosas. Quienes piensan, porque están ideologizados, que cuando se quema un bosque el único que pierde es el dueño del bosque, están equivocados.
La primera pérdida corresponde a nuestro medio ambiente, que se contamina, con el consiguiente deterioro de la salud de quienes poblamos este país.
Después todos los trabajadores que pierden una fuente laboral importante, siguiendo por todos los chilenos ya que el gobierno no podrá disponer de los impuestos que esa riqueza perdida podría haber generado, no menos del 35%, que corresponde al impuesto a la renta, sin contar el IVA si las madera se vende dentro del territorio nacional.
Los últimos en perder, y que también pierden pero en menor medida que los anteriores, son los propietarios de los bosques, quienes en parte son resarcidos por los seguros.
Que en la prensa mundial aparezca nuestros país incendiándose no provoca nada bueno para nosotros y para nuestra economía. Nadie va querer venir a invertir en un país que está en una soterrada guerra no declarada.
Es grave lo que está pasando, los provocadores son grupos muy minoritarios que se escudan en las aparentes reivindicaciones de un pueblo, que no representan, para enriquecerse ellos y sus familias.
Los autores intelectuales de esos incendios o son mentes pervertidas, pues su fanatismo les impide advertir el real daño provocado, o bien son personas inteligentes pero carentes de valores que ejecutan estas acciones terroristas para su propio beneficio.
La situación ya no da para más, la autoridad política tiene que ponerse de acuerdo y reaccionar, mirando en el largo plazo y no en la próxima elección y PONERLE EL CASCABEL AL GATO.
El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de VLN Radio.