Hay vidas cuyo valor no se mide solo en el paso de los años, sino en la cantidad de esperanzas que ayudaron a nacer y en la profundidad de las huellas que dejaron en su comunidad.
El fallecimiento de Julia Ema Muñoz Salazar (1948 - 2026), recordada exfuncionaria y matrona del Policlínico de Ginecología del Hospital de Curicó, marca la partida de una mujer excepcional, cuya existencia estuvo consagrada al servicio público, al amor familiar y a una profunda e inquebrantable dignidad humana.
Todo sobre Matrona Hospital de Curicó
Formada en las aulas de la prestigiosa Universidad de Chile, Julia Muñoz Salazar entendió la obstetricia no solo como una profesión técnica, sino como un apostolado de humanidad y contención. Durante 42 años ininterrumpidos, su hogar profesional fue el Hospital de Curicó.
Allí, entre las paredes del policlínico, cruzó los destinos de miles de madres maulinas, brindando seguridad en los momentos más vulnerables y recibiendo en sus manos a generaciones enteras de curicanos que hoy caminan por estas tierras gracias, en parte, a su pericia y cuidado.
Su labor estuvo estrechamente entrelazada con la de su compañero de vida, Godofredo Lanza. Juntos edificaron un matrimonio ejemplar que se extendió por más de 50 años. Una historia de amor y complicidad civil donde ambos compartieron la vocación del servicio público: mientras ella cuidaba la salud de la comunidad, él, como Ingeniero de Ejecución Agrícola, dedicó 48 años de impecable trabajo al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). Ambos, cosecharon el respeto y el cariño sembrado durante casi seis décadas de esfuerzo mancomunado en una familia de profesionales también dedicados al servicio público, entre ellos el reconocido abogado y ex fiscal, Gonzalo Lanza.
Si algo ha quedado de manifiesto en estos días de hondo pesar, ha sido la calidad humana que Julia Muñoz sembró en su entorno. Más allá de su impecable hoja de servicios profesionales, el verdadero monumento a su memoria se refleja en los testimonios de quienes compartieron su día a día laboral.
Su familia recuerda con orgullo la enseñanza más viva y cotidiana que les legó: el respeto absoluto hacia todas las personas, sin importar el cargo, el uniforme o el origen social. Para la matrona Julia Muñoz, no existían las jerarquías cuando se trataba de la condición humana. Con el mismo afecto, calidez y cortesía con el que presentaba a los médicos cirujanos o a sus colegas enfermeras, presentaba también a los técnicos, a los auxiliares y al personal encargado del aseo del hospital.
Esta filosofía de vida no pasó desapercibida. En el homenaje institucional que el centro asistencial le brindó antes de acogerse a su merecido retiro, las palabras de agradecimiento que resonaron con más fuerza destacaron precisamente aquello: su capacidad única para mirar a los ojos a cada integrante del hospital como un igual, desterrando de su vocabulario y de su trato cualquier atisbo de discriminación económica o social. Para ella, el hospital era una gran cadena humana donde cada eslabón era vital.
Es por eso que las salas donde hoy se le llora y se le recuerda no solo han estado colmadas por su círculo familiar íntimo y sus amigas de la vida, sino por una marea silenciosa y constante de funcionarios, médicos, auxiliares y trabajadores del Hospital de Curicó. Han acudido de forma espontánea a devolver un poco de la inmensa luz que ella les entregó en vida. El reconocimiento de sus pares y del Equipo Directivo del hospital reafirma que el paso de Julia por el mundo transformó el ambiente laboral en un espacio de genuina fraternidad.
Julia Ema Muñoz Salazar ha dejado este plano físico, pero su nombre queda inscrito con letras de oro en la historia de la salud pública de la Región del Maule. Su recuerdo se mantendrá vivo en la memoria colectiva del policlínico, en el orgullo de los suyos y en cada rincón de Curicó donde una madre recuerde con gratitud a la matrona que, con manos firmes y corazón noble, le enseñó que la dignidad humana es el valor más sagrado.
Información comunitaria: La comunidad curicana y quienes deseen acompañar a la familia en este difícil momento están invitados a la santa misa por el eterno descanso de su alma, la cual se oficiará el próximo jueves 09 de julio a las 9:00 horas en la Iglesia Matriz de Curicó, ubicada en calle Merced N° 450.