Fenómeno de El Niño: Experto advierte que lluvias no terminan con la megasequía
El agroclimatólogo Patricio González Colville precisó que las recientes precipitaciones representan solo una pausa en la crisis hídrica que afecta al país desde 2007. Además, alertó que los granizos caídos durante octubre generarán importantes mermas en la producción frutícola, advirtiendo sobre un verano que estará marcado por temperaturas extremas.
A pesar de las intensas precipitaciones y nevazones que han dejado un superávit de agua en gran parte de la zona centro-sur del país, especialistas aclaran que este escenario no significa el fin de la crisis hídrica nacional. El agroclimatólogo de la Universidad de Talca, Patricio González Colville, explicó que el fenómeno de El Niño ha alterado los patrones meteorológicos, generando lluvias intensas en cortos periodos que representan únicamente un paréntesis dentro de una megasequía que comenzó el año 2007. Según el académico, una vez que concluya el actual evento cálido hacia el otoño de 2027, se espera el retorno del fenómeno de La Niña, el cual suele extenderse por hasta tres años, trayendo consigo una nueva y prolongada caída en los registros pluviométricos.
Junto con la preocupación a largo plazo por la escasez de agua, la inestabilidad de esta primavera ha encendido las alarmas en el sector rural. González fue enfático al señalar que "octubre es el peor mes para que ocurra este tipo de fenómenos de granizadas y lluvias extremas en corto plazo, porque está el proceso de la cuaja, que es cuando la flor se transforma en fruto". Durante esta fase crítica, huertos fundamentales para la región del Maule como los cerezos, avellanos europeos y manzanos sufren graves daños, ya que el hielo golpea la fruta, la hace caer o le provoca heridas que facilitan el ingreso de bacterias y hongos, mermando irreparablemente su calidad y dejándola fuera de las exigencias del mercado asiático de exportación.
El impacto de estas inestabilidades climáticas, que según los pronósticos del experto se mantendrían hasta mediados de noviembre, repercutirá directamente en la economía local y nacional. De hecho, González mencionó que las estimaciones apuntan a que este evento podría afectar en un 0,5% el crecimiento de Chile durante el año, debido a las pérdidas en los campos y el eventual encarecimiento de frutas y hortalizas. A este panorama se suma la amenaza del inminente verano, donde se proyectan temperaturas oceánicas récord que desencadenarán intensas olas de calor, sometiendo a las plantas a un severo estrés hídrico y obligando a los productores a costear costosas aplicaciones agroquímicas para combatir enfermedades fungosas propiciadas por la humedad cálida.
No obstante el difícil escenario productivo, el especialista destacó como un factor altamente positivo la ausencia de heladas en la zona central y la importante acumulación de reservas, ya que gran parte de los embalses a nivel nacional se encuentran sobre el 80% de su capacidad. Este acopio asegura el abastecimiento hídrico para la presente temporada agrícola que se extiende hasta el mes de marzo. Frente a esta disponibilidad, el agroclimatólogo reiteró el llamado a la prudencia, instando a los regantes a mantener la gobernanza del agua, evitar filtraciones en canales y apostar decididamente por la tecnificación, como medidas indispensables para adaptarse a un cambio climático que no dará tregua.