El tránsito de buses interurbanos de uno y dos pisos por el centro de Curicó está generando serios estragos en la infraestructura pública y privada. Específicamente, el problema se concentra en la intersección de las calles Rodríguez con Merced, punto donde las máquinas deben realizar un viraje en dirección al terminal de la ciudad.
Debido a lo estrecho que resulta el radio de giro para vehículos de este tamaño, los conductores se ven obligados a subirse a la vereda para lograr completar la maniobra, generando severos daños en la acera y las edificaciones.
Todo sobre Daños por buses
El paso constante de estas pesadas máquinas ha provocado evidentes destrozos en la esquina, entre los que destacan la destrucción total de las baldosas y el piso de la acera peatonal.
Además, daños considerables en una tapa de alcantarillado, la rotura de canaletas de agua y de ventanales laterales superiores de los propios buses al colisionar contra los aleros de los techos.

Recientemente, un bus de dos pisos quedó atascado en el lugar, sufriendo la rotura total de uno de sus grandes ventanales superiores.
Carlos, dueño de un local ubicado justo en la esquina afectada, relató las complejas situaciones que deben enfrentar a diario como vecinos del sector. "Es horrible, porque cuando giran saltan piedras adentro del local, casi al punto de romper las vitrinas", relató con preocupación el locatario.
Además, el vecino denunció que la destrucción del pavimento impide el libre tránsito de peatones, afectando la accesibilidad universal: "La gente no puede pasar en silla de ruedas, no pueden pasar los coches".
El caos vial se agrava por la presencia de vehículos particulares que no respetan las señaléticas. Según detalló Carlos, existe una línea amarilla pintada en la vereda norte de calle Merced —justo en la esquina con Rodríguez— donde los conductores suelen estacionarse a pesar de la prohibición.
Esta situación reduce aún más el espacio para el viraje, provocando que los buses queden inmovilizados. "El bus no puede pasar, entonces ahí de repente han habido tacos de 15, 20 minutos donde no puede pasar la gente, hasta que llegue la persona a buscar su auto", explicó el afectado.
Ante este escenario que mezcla daños materiales, riesgo para los peatones y congestión vehicular, el locatario fue tajante respecto a la medida que deberían tomar las autoridades: "La solución, creo yo, sería que cambiaran la ruta, porque el bus es demasiado grande para girar".