Curicó: La reelección llegó antes que los resultados

01 NOV 2026 - 07:00

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de VLN Radio.

Curicó: La reelección llegó antes que los resultados
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En Curicó las aspiraciones políticas parecen avanzar bastante más rápido que las soluciones. Todavía no se cumplen dos años de administración y ya comenzamos a escuchar hablar de otros cuatro. Las calles siguen esperando pavimento, las cuentas municipales esperan explicaciones y la política, siempre tan diligente cuando se trata de asegurar su continuidad, ya comienza a mirar hacia 2028.

Aunque tampoco deberíamos sorprendernos. Esta es una ciudad que tuvo un alcalde durante doce años, cuya administración sigue siendo objeto de cuestionamientos, y que posteriormente resultó elegido diputado. Una curiosa convivencia entre el reproche político y el respaldo electoral. Somos especialistas en indignarnos por redes sociales, denunciar lo que no funciona y jurar que esta vez no olvidaremos nada. Pero cuando llega el momento de votar, pareciera que la memoria colectiva entra en vacaciones.

Todo sobre Gestión municipal y aspiraciones de reelección en Curicó

No hay nada reprochable en aspirar a la reelección. Lo interesante es el momento escogido y, especialmente, los resultados que se exhiben para justificarla. Porque entre el relato de una administración eficiente y aquello que la ciudadanía puede comprobar existe una distancia que no se acorta con declaraciones.

Durante meses escuchamos hablar de un déficit municipal cercano a los diez mil millones de pesos. Después apareció un superávit presupuestario de 843 millones. Aunque se trate de conceptos contables distintos, la explicación sigue siendo necesaria. Más todavía cuando las conclusiones de la auditoría externa contratada para esclarecer las finanzas municipales aún no son conocidas públicamente. Primero se anuncia la crisis, después se celebra el saneamiento y el diagnóstico independiente continúa pendiente.

Sin embargo, hay un asunto en que las coincidencias políticas parecen haber llegado antes que las explicaciones: el mejoramiento de los grados y remuneraciones municipales, iniciativa que cuenta con respaldo transversal, incluido el alcalde.

¿Es malo mejorar las remuneraciones de los funcionarios? Por supuesto que no. La carrera funcionaria merece reconocimiento. Pero cuando una modificación de planta también contempla incrementos para cargos superiores y para la propia autoridad comunal, resulta indispensable conocer su costo permanente, su distribución y sus efectos sobre los recursos disponibles para la comunidad.

Y existe otra cuestión menos difundida: los antecedentes sobre eventuales exclusiones de funcionarios de carrera que, pese a su trayectoria y méritos, podrían quedar fuera de las mejoras. También corresponde esclarecer si existen funcionarios relegados a labores inferiores a sus capacidades y si las decisiones sobre sus funciones responden exclusivamente a criterios objetivos o han intervenido consideraciones políticas.

La carrera funcionaria debería depender de los méritos y no del color político. Una municipalidad es una institución pública, no una organización destinada a premiar afinidades.

Mientras se habla de eficiencia, el caso de una persona que ejercía funciones en educación municipal pese a una inhabilidad para desempeñar cargos públicos obliga a preguntarse por los controles de contratación. Los sumarios suelen anunciarse con solemnidad, pero sus resultados rara vez reciben la misma publicidad, dentro de los límites legales. Y respecto de las asesorías, sería saludable conocer de manera clara sus funciones, costos y resultados.

Después están las obras. Tutuquén, Marcelo Oxilia y Juan Luis Diez aparecen en los anuncios municipales, aunque parte de las intervenciones todavía transita por licitaciones y trámites administrativos. Conviene recordar algo elemental: una calle no mejora cuando se anuncia su reparación, sino cuando se repara y la solución perdura.

Para 2027 se anuncian mil millones de pesos destinados a pavimentación. La cifra luce atractiva en los titulares, pero lo relevante será comprobar cuánto termina convertido en obras efectivamente ejecutadas.

El Concejo Municipal tampoco puede permanecer como espectador. Fiscalizar es parte de sus obligaciones, incluso cuando existe unanimidad para respaldar determinadas iniciativas. El consenso político no reemplaza la rendición de cuentas.

Curicó necesita inversión, orden financiero y una administración capaz de mostrar resultados. También necesita distinguir entre lo anunciado, lo comprometido y lo efectivamente realizado. Quedan más de dos años de mandato para demostrarlo.

La discusión sobre quién gobernará desde 2028 llegará oportunamente. Por ahora, la ciudad tiene asuntos bastante más inmediatos que resolver.

Quizás el problema no sea solamente que nuestras autoridades comiencen demasiado pronto a pensar en la próxima elección. Quizás también sea que nosotros, los ciudadanos, comenzamos demasiado pronto a olvidar la anterior.

Y entre autoridades que prometen y electores que olvidamos, las cuentas pendientes siempre encuentran la manera de sobrevivir.

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