Seamos francos, señora. A sectores políticos, radicalizados de izquierda, que lamentablemente poseen representación política en estos convulsos tiempos en los que nos tocó vivir, no les gusta Carabineros. Tanto es así, que fue promesa de campaña su refundación; tanto es así, que en vuestro fracasado proyecto de Constitución totalitaria no se destinaba ni una sola línea a ellos.
Es que no puede ser de otra manera, señora, porque pese a las décadas transcurridas, jamás olvidaran que fueron parte de una junta de Gobierno, la de Augusto Pinochet.
Seamos francos, señora. En Chile, la izquierda, juega hace años un doble estándar, me atrevería a decir único en el mundo; por una parte, mueren ancianos presos en una cárcel llamada Punta Peuco y por otra se acogía alegremente – pues es que la alegría había llegado, ¿recuerda? - al matrimonio conformado por los Honecker, cabezas de un estado criminal, como nunca antes visto; una verdadera fábrica de delitos contra la humanidad, de tal magnitud, que ni los comunistas en Moscú los quisieron recibir. Empero, otra señora, que Presidio los destinos de los Chilenos, se emocionaba al recordar como ‘’muy feliz’’ su estadía en la infame RDA. Pues bien, estos criminales murieron apaciblemente, en libertad, en Chile.
Seamos francos, señora. No es que en ‘’este último mes nos hemos visto enfrentados como sociedad a una escalada de violencia…’’ como usted señala. Son lustros completos de políticas erradas provenientes de gobiernos asistencialistas y permisivos los que hoy desembocan en lo que estamos viviendo. ¿Y el congreso?, no, no está legislando de manera ‘’emocional’’ como usted refiere, si no que acorde a los tiempos que corren, y que si bien, tarde llegaron, ‘’más vale tarde que nunca’’. Son leyes que se adecuan a nuestra delincuencial realidad y que distan, muy a lo lejano de nuestro vetusto Código Penal que data del mil ochocientos.
Seamos francos, señora. Si nos ponemos a filosofar en el estado que queremos, mediante mesas de trabajo, reuniones, proyectos de ley y cuanto ‘’efecto porro’’ hay – yo creo que, me parece que, podríamos.. – ya no quedara nada ni nadie a quien regular.
Seamos francos, señora. La única experiencia contemporánea exitosa contra la criminalidad, es aquella aplicada por el presidente Nayib Bukele en El Salvador. No existe otro. La implementación de políticas que signifiquen un verdadero cambio en el acervo Chileno, - necesarias, por cierto - demoraran décadas. Créame, no hay tiempo.
Francamente señora, ya no más.
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