Innovador modelo terapéutico en Rauco integra a familias enteras en el abordaje del Espectro Autista
A través de un equipo multidisciplinario, el Departamento de Salud Municipal implementó una estrategia integral orientada a pacientes desde los cuatro hasta los veintitrés años, buscando reducir el fuerte impacto económico y emocional que enfrentan los cuidadores al momento del diagnóstico.
El abordaje clínico y social de la neurodivergencia ha experimentado un profundo cambio de paradigma en la comuna de Rauco, donde los equipos de salud han comenzado a implementar un innovador modelo de intervención temprana e integral. Lejos del tradicional enfoque clínico, los profesionales locales apuntan a tratar el autismo no como un trastorno, sino derechamente como una Condición del Espectro Autista (CEA).
Esta nueva perspectiva busca erradicar la histórica estigmatización y el aislamiento social que por décadas obligó a muchas familias en el mundo rural a ocultar a los menores dentro de sus hogares por temor a la discriminación. Así, el modelo se materializa en una estrategia de atención pública y gratuita dirigida a pacientes de entre cuatro y 23 años, abarcando etapas cruciales del desarrollo infantil, escolar y adolescente.
Para concretar este acompañamiento, el sistema de salud municipal conformó un equipo multidisciplinario compuesto por especialistas en fonoaudiología, terapia ocupacional, psicología y kinesiología, además de personal administrativo, quienes trabajan bajo la coordinación de educadores diferenciales.
Según detalló la profesional encargada de la nueva sala de rehabilitación infanto juvenil del CESFAM de Rauco, Daniela Oyarzún, el flujo de atención comienza desde la sospecha inicial, momento en el cual el usuario ingresa a un riguroso proceso de evaluación clínica a cargo de una dupla de especialistas. La educadora diferencial precisó que, a partir de los resultados de ese diagnóstico, "se empiezan a asignar estos apoyos que pueden ser individuales, en dupla o también hay talleres educativos".
En estos espacios formativos, los menores y jóvenes logran potenciar de forma progresiva sus habilidades sociales y de la vida diaria. Sin embargo, uno de los pilares fundamentales de este modelo es la integración activa del círculo más cercano del paciente, reconociendo el alto costo emocional, psicológico y financiero que implica costear estas terapias en el sistema privado.
Por ello, las intervenciones ya no se limitan exclusivamente al usuario dentro del box de atención, sino que exigen un compromiso directo por parte de padres, abuelos y cuidadores principales. Estos familiares asisten a las sesiones para aprender a replicar en sus propias casas las estrategias modeladas por los terapeutas.
Al respecto, Oyarzún fue categórica al señalar el rol fundamental del entorno, aclarando que en este proceso "no es el niño, nosotros trabajamos con toda la familia". De esta forma, el equipo subraya que solo a través de la educación comunitaria y la empatía social es posible asegurar el éxito sostenido del tratamiento y una verdadera inclusión en la comuna.