La iniciativa, realizada en alianza con la Universidad Católica del Maule, busca mitigar el cambio climático, mejorar el entorno urbano y fomentar el compromiso comunitario en el cuidado de la infraestructura verde.
Con un hito de plantación en la calle O’Higgins, entre Argomedo y Estado, la municipalidad de Curicó dio inicio oficial a la tercera etapa del Proyecto de Arborización del Casco Histórico.
Esta nueva fase contempla la incorporación de 91 árboles nativos en el cuadrante de las cuatro grandes avenidas de la ciudad: Manso de Velasco, Camilo Henríquez, O’Higgins y San Martín.
El proyecto busca mejorar de forma integral la calidad ambiental, cultural y paisajística del centro curicano. Además de los beneficios ecológicos directos, la campaña pretende concientizar sobre el rol de la flora nativa en la mitigación del cambio climático y la construcción de un entorno urbano más sostenible.
En tanto, la ejecución de los trabajos se está llevando a cabo en colaboración con estudiantes de la carrera de Agronomía de la Universidad Católica del Maule (UCM).
Al respecto, Carolina Marín, directora de Gestión Ambiental de la municipalidad de Curicó, refirió que esta labor “busca ir consolidando el casco histórico, incorporando árboles nativos. Es un trabajo de mitigación que necesitamos todos y todas. La participación de los estudiantes de Agronomía es clave, ya que, con ellos, más allá de esta etapa, estamos siendo parte de otras iniciativas que buscan mejorar la calidad de vida de todos los habitantes”, dijo.
“Para que esto se sostenga en el tiempo, invitamos a la comunidad a cuidar estos árboles. Hacer este trabajo requiere dedicación y tiempo, pero es tanto para nosotros como para las generaciones futuras. Debemos tener especial cuidado en dónde estacionamos los vehículos. Materializar que un árbol nos entregue sombra requiere de muchos años, por eso los invitamos a hacerse parte de este cambio en la infraestructura verde de la ciudad”, agregó Marín.
Cabe recordar que el programa comenzó con una marcha blanca en su primera etapa, donde se plantaron los primeros 12 árboles en el centro de la ciudad. Posteriormente, la iniciativa se expandió durante la segunda fase, alcanzando la cifra de 100 ejemplares distribuidos en distintos puntos del casco histórico.