Frente a la constante amenaza que representan las crecidas de los cauces en la Región del Maule, la Junta de Vigilancia del Río Lontué ha asumido un rol protagónico en la prevención y educación comunitaria. Catalina Castro, representante con cinco años de experiencia en la organización, explicó que la entidad ha ampliado su misión original de distribuir derechos de agua para enfocarse activamente en la vinculación social y la supervisión de obras. En este sentido, la institución fiscaliza permanentemente que proyectos urbanos de gran envergadura, como el nuevo bypass poniente de Curicó, respeten los cauces naturales y los marcos partidores para no generar desvíos perjudiciales.
Desde las devastadoras inundaciones de 2023, la organización se ha dedicado a verificar en terreno los datos hídricos para entregar información ágil y oportuna a los vecinos y medios de comunicación, una labor que ha dejado en evidencia diversas deficiencias estatales. Castro denunció que las estaciones de medición de la Dirección General de Aguas (DGA) fallan de manera constante, lo que dificulta una prevención efectiva. Aunque la Junta operó temporalmente una estación propia en préstamo en el puente El Yacal, actualmente dependen de los equipos de la DGA, cuya nueva instalación carece de los datos históricos necesarios para generar curvas de descarga precisas.
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En relación con el manejo de las emergencias, la representante fue enfática en criticar los criterios actuales que utilizan los organismos públicos para decretar la Alerta Roja. Según advirtió la profesional, "con caudales de 1.000 a 1.002 metros cúbicos por segundo ya ocurren daños severos en infraestructura agrícola, bocatomas y pretiles", argumentando que la máxima alerta debería activarse de manera preventiva antes de que el agua alcance las zonas habitadas. Esta profunda preocupación es compartida por autoridades de zonas especialmente vulnerables; de hecho, la entidad mantiene comunicación directa con el alcalde de Licantén, quien monitorea el caudal del río Lontué desde tempranas horas para anticipar posibles desbordes en su comuna.
Para entender este fenómeno, Castro explicó la relevancia de la geografía fluvial de la zona, detallando que el comportamiento de los cauces es muy distinto: mientras el río Lontué es más profundo y encajonado, el Mataquito se abre en el valle, facilitando rápidos desbordes. En cuanto a las medidas a largo plazo para enfrentar el escenario hídrico, enfatizó que los grandes embalses no son la única solución, sugiriendo avanzar hacia modelos que potencien la infiltración de acuíferos, la creación de tranques de acumulación de menor tamaño y la protección integral de los humedales, tomando como referencia el modelo ecológico de Valdivia.
Finalmente, la vocera cerró su intervención realizando un llamado de auxilio a la Seremi de Agricultura, exigiendo apoyo inmediato para ir en rescate de los agricultores y hortaliceros locales que sufrieron la destrucción de su vital infraestructura de riego tras el último temporal. Para asegurar que la comunidad se mantenga informada frente a futuros eventos climáticos, la Junta confirmó que continuará difundiendo todas sus actualizaciones operativas a través de sus redes sociales institucionales.