Con el traslado de una Compañía del Batallón de Infantería y una Patrulla de Observación del Grupo de Artillería Número 3 "Silva Renard", pertenecientes al Regimiento Número 6 "Chacabuco", el Ejército de Chile concretó una nueva fase del Ejercicio "Jaukén 2026" en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. Este contingente, que forma parte de la II División Motorizada, se desplazó desde la zona centro-sur del país tras embarcar en Talcahuano a bordo de una barcaza de la Armada, navío que transportó al personal, vehículos y elementos logísticos hasta la ciudad de Punta Arenas, sumando capacidades de proyección de fuerzas y transporte estratégico a la operación en terreno.
La integración de estas unidades externas es una de las principales características de la quinta versión consecutiva de este entrenamiento de invierno, el cual es liderado por la V División de Ejército (V DE) y congrega a un total de tres mil efectivos institucionales junto a diverso material acorazado. Como Unidad de Armas Combinadas, la división ejecuta periódicamente esta actividad para verificar el alistamiento de sus tropas enfrentándolas a las exigentes condiciones de la Patagonia chilena, un escenario natural caracterizado por bajas temperaturas, fuertes vientos y extensas distancias que llevan al límite tanto al contingente como al equipamiento.
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Respecto a la relevancia de estas maniobras, el comandante del Destacamento Acorazado Número 5 "Lanceros", coronel Alexander Pakarati, destacó que "este entrenamiento nos permite comprobar el trabajo de planificación y el desempeño integrado de las unidades del Destacamento, incrementando nuestra potencia de combate y contribuyendo al cumplimiento de las tareas en la provincia de Última Esperanza".
El masivo ejercicio militar se desarrolla bajo el contexto de una situación de guerra ficticia, donde las fuerzas ejecutan acciones ofensivas, apoyo a la movilidad mediante ingenieros de combate, uso de artillería, funciones logísticas y tácticas de tiro con armas de diferentes calibres. Para aumentar la exigencia y el realismo, la dirección del entrenamiento incorpora "estímulos" o eventos simulados no previstos que obligan a los mandos a reevaluar los escenarios, adoptar nuevas decisiones y ajustar sus procedimientos de manera dinámica. Todo este desempeño operativo es observado por equipos evaluadores encargados de verificar el cumplimiento de los objetivos, permitiendo obtener lecciones aprendidas y experiencias para retroalimentar los futuros ciclos de instrucción bajo un modelo de mejora continua.