La desconfianza hacia la clase dirigente se mantiene como uno de los rasgos más marcados de la opinión pública nacional, de acuerdo con los resultados del cuarto sondeo sobre confianza en el sistema político elaborado por el Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello (UNAB). El estudio arrojó resultados contundentes respecto a la percepción ciudadana, evidenciando que un 90,6% de los encuestados está de acuerdo con que la mayoría de los políticos está más interesada en ganar elecciones que en hacer lo correcto. A esta cifra se suma un 87% que considera que a las autoridades no les importa lo que piensan las personas comunes.
Pese a la severa crítica hacia quienes ejercen cargos públicos, la investigación muestra que la ciudadanía no busca eliminar el actual modelo democrático, sino perfeccionarlo. Un 70% de los consultados cree que el sistema político puede ser bueno, pero que quienes lo conducen son incompetentes, percepción que experimentó un alza respecto a la medición anterior. En esta misma línea, un 52,5% afirma que el país necesita cambios profundos tanto en el modelo como en sus líderes, y un 25,2% sostiene que la estructura es razonable pero que las personas al mando deben ser reemplazadas. En contraste, solo un 13,7% apoya una sustitución total del sistema, una opción que registró una caída importante en comparación al sondeo de 2024. Al respecto, el subdirector del Instituto de Políticas Públicas de la UNAB, Gonzalo Valdés, explicó que "más que reemplazar las reglas del juego democrático, las personas están demandando liderazgos más competentes y eficaces en la gestión, instituciones que respondan efectivamente a sus necesidades y una política capaz de recuperar la confianza pública".
Todo sobre Estudio de opinión pública
En el ámbito de la evaluación institucional, el panorama es complejo para los poderes del Estado. El Congreso Nacional se posicionó como la entidad peor evaluada, con un 92,3% de los participantes manifestando poca o ninguna confianza en su labor. Le siguen de cerca el internet y las redes sociales, las organizaciones no gubernamentales y el Gobierno, este último alcanzando un 78,4% de desconfianza general. Profundizando en el Ejecutivo, un 79% de las personas declara no tener fe en la capacidad de la administración actual para resolver los problemas del país ni en que sus altas autoridades digan la verdad. En la vereda opuesta, Carabineros de Chile concentra el mayor nivel de respaldo ciudadano con un 54,2%, seguido por las Fuerzas Armadas.
Finalmente, el estudio abordó la percepción de la corrupción, considerándola un problema transversal y cotidiano en el país. Un preocupante 95% de los encuestados afirma que existe corrupción en Chile, y el 96% cree que para resolver problemas importantes es necesario recurrir a contactos o favores. Además, seis de cada diez chilenos aseguran haber presenciado o participado en pagos para obtener ventajas en trámites. Los políticos lideran como el grupo donde más se percibe este ilícito, seguidos por jueces, empresarios y fiscales. A pesar de este complejo escenario de descrédito institucional y alta percepción de malas prácticas, un 85% de la población aún considera que la forma en que una persona vota puede influir en el destino del país, manteniendo la convicción en el valor del sufragio.