Mientras Rodrigo Silva, subcomisario de la PDI que protagonizó un incidente al parapetarse en un edificio de Las Condes, se encuentra hospitalizado en el recinto de Carabineros, un amigo cercano al funcionario ha salido a respaldar sus graves denuncias.
Los hechos ocurrieron el pasado martes, cuando Silva, perteneciente a la Brigada de Robos e Investigación Criminal (BIRO Incri), se encerró en una oficina, rompió un ventanal y manifestó temer por su vida. En medio de la tensa situación, el subcomisario también expuso presuntos actos de corrupción e irregularidades dentro de la PDI y otras instituciones.
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Tras el suceso, se dispuso resguardo policial en su domicilio para garantizar su seguridad, con personal de Carabineros custodiando la vivienda.
A pesar de las medidas, Silva abandonó su hogar la noche del miércoles para dirigirse a un paradero desconocido, regresando en la madrugada del jueves e ingresando a su domicilio por una ventana. En este último incidente, el funcionario sufrió cortes en su cuello y muñeca izquierda, lesiones que motivaron su internación en el Hospital de Carabineros.
Amigo cercano defiende al subcomisario y sus acusaciones
Al ser consultado sobre el incidente y las denuncias del subcomisario, un amigo del funcionario, aunque reconoció no tener detalles específicos, afirmó contundentemente que “hay algo muy turbio”. Añadió que “O sea, la reacción que tuvo y todo lo que pasó. No es menor y es terrible”.
Respecto a la salud mental del subcomisario, su amigo desestimó cualquier indicio de inestabilidad, señalando que “Para trabajar en el servicio público hay que estar un poco loco. Yo soy profesor y también estoy un poco loco, yo creo, pero él es una persona totalmente normal. Es un padre de familia, excelente papá, excelente abuelo”.
Profundizando en su conocimiento del funcionario, el amigo destacó la cercanía que los une: “Da lo mismo lo que yo crea. No solamente es mi amigo, sino que es mi vecino. Somos apoderados en el mismo curso. Lo conozco como persona, como papá, como abuelo”.
Finalmente, el amigo de Rodrigo Silva sentenció con total convicción: “No desconfío, pero ni un milímetro, de lo hecho y dicho”.