Un operativo sin precedentes ha sacudido los puertos chilenos de Arica, San Antonio y Valparaíso, con el decomiso de más de 103 mil kilos de sustancias ilícitas. La droga, que incluía cocaína y ketamina, estaba hábilmente oculta en cargamentos de madera provenientes de Bolivia, transformando este hallazgo en uno de los más significativos registrados en la historia del país.
La investigación, que se extendió por un periodo considerable, permitió identificar 45 contenedores que transportaban las drogas. Las organizaciones criminales detrás de este ilícito utilizaban productos de madera como método de ocultamiento, declarando los envíos como productos forestales. La alta densidad, humedad y volumen de la madera dificultaban los escaneos convencionales y la detección por parte de perros entrenados.
Sin embargo, el minucioso trabajo investigativo y el análisis detallado de las cargas permitieron determinar que entre un 10% y un 20% de cada contenedor estaba compuesto por sustancias ilícitas. El Fiscal Nacional, Ángel Valencia, enfatizó la naturaleza del éxito del operativo: "No fue un golpe de suerte. Esto fue definitivamente producto de trabajo; esto fue producto de análisis".
Las autoridades revelaron que Chile servía como una plataforma logística clave para estas organizaciones, permitiendo el envío de los cargamentos contaminados hacia puertos estratégicos en Europa, Norteamérica, Oceanía y África. Entre los destinos finales de la droga se encontraban países como Alemania, Bélgica, Francia, España, Portugal, Italia, Estados Unidos, México, Reino Unido y Nueva Zelanda.
El ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, calificó el procedimiento como un hito: "Este es un procedimiento histórico, por el volumen de incautación, por la sofisticación. Este tipo de incautaciones nos muestra efectivamente el enemigo al que nos enfrentamos", declaró, subrayando la complejidad y el alcance de las redes criminales desarticuladas.
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