Negociaciones por transición democrática en Venezuela avanzan con cautela bajo mirada de EE.UU.

Representantes del gobierno y la oposición venezolana sostienen diálogos en Caracas, buscando garantías políticas y un camino hacia elecciones. Estados Unidos actúa como facilitador, aunque el cronograma y la participación de figuras clave generan incertidumbre.

25 OCT 2026 - 12:30
Negociaciones por transición democrática en Venezuela avanzan con cautela bajo mirada de EE.UU.
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En un hotel de Caracas, Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta interina de Venezuela, y Dinorah Figuera, coordinadora de la Asamblea Nacional de 2015 y dirigente opositora, sellaron con un apretón de manos la tercera ronda de negociaciones entre el gobierno y la oposición. Estos diálogos se enmarcan en lo que desde Estados Unidos se ha denominado la “transición política gradual”.

Sin embargo, el diario The New York Times consignó que no se abordó si Donald Trump, el secretario de Estado Marco Rubio, ni los altos cargos políticos en Caracas, que ahora responden a ellos, están dispuestos a comprometerse con un cronograma que conduzca a elecciones.

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Jorge Rodríguez, quien preside la Asamblea Nacional del gobierno que lideraba Nicolás Maduro –actualmente encarcelado en Nueva York tras una incursión militar estadounidense–, ve respaldado su mandato por Trump. Este último ha elogiado a la nueva líder, Delcy Rodríguez, exvicepresidenta y figura prominente del aparato represivo de Maduro.

Dinorah Figuera, médica de profesión y poco conocida en Venezuela, regresó de su exilio en España para representar a la oposición. Su rol se fundamenta en haber sido diputada en la legislatura de 2015, considerada la última elegida democráticamente. Ante un grupo reducido de periodistas, Figuera declaró: “Reconozco a Marco Rubio como una figura democrática tanto para Estados Unidos como para Venezuela”.

Posteriormente, Figuera se reunió con Delcy Rodríguez en el palacio de Miraflores. La presidenta encargada reconoció “el esfuerzo de las partes sentadas en esta mesa de diálogo por avanzar en materia de garantías políticas para todos”. En su intervención, criticó a los disidentes, señalando: “Todavía existen grupos muy, muy pequeños que se resisten y creen que, provocando incendios -o intentando incendiar el país- y bloqueando calles, pueden ayudar a que Venezuela avance”.

El diario neoyorquino anotó que un avance lento de las conversaciones podría favorecer a Rodríguez. Figuera, por su parte, habló de avances constantes ante periodistas que viajaron desde Washington, pero evitó estimar una fecha para los comicios.

Para Marco Rubio, político cubano-estadounidense, la situación en Venezuela tiene una dimensión personal y de política interna, dada la presencia de numerosos venezolanos exiliados en Florida que critican cualquier indicio de que la política exterior estadounidense no esté enfocada en un cambio democrático.

Rubio ha propuesto un plan de tres etapas para una eventual transición democrática, que incluye estabilización, recuperación económica y reconciliación política. Tras reunirse con Figuera en Washington el 9 de octubre, declaró: “Lograr una transición pacífica -que es lo que deseamos, una transición pacífica hacia una democracia sólida y duradera- requerirá mucho esfuerzo, algo de paciencia y la celebración de elecciones libres y justas”. Como senador, Rubio fue un defensor de la democracia. Como canciller, ha evitado fijar plazos para ello.

Por su parte, Trump rara vez menciona la democracia o los derechos humanos y ha expresado en repetidas ocasiones que el país no está preparado para votar. En septiembre, afirmó: “No creo que estén listos todavía. Ya saben, es algo muy nuevo”. Al mismo tiempo, presume de estar tomando el petróleo venezolano y sus ingresos en beneficio de los estadounidenses.

Figuera comentó sobre las declaraciones de Trump: “El presidente se expresa de manera coloquial”. Añadió: “Por supuesto, eso nos genera incertidumbre. Pero cuando observo sus políticas concretas -como la inversión en el sector petrolero venezolano- y, paralelamente, su apoyo al proceso de democratización, valoro más sus acciones que sus palabras”.

María Corina Machado, la líder opositora más popular y ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, no participa en estas conversaciones. Machado reside exiliada en Panamá y sería la principal rival electoral de Delcy Rodríguez si regresara al país. Ha solicitado elecciones antes de julio de 2027 y asegura que las autoridades venezolanas le han impedido el regreso en al menos siete ocasiones.

Ante consultas al respecto, el Departamento de Estado respondió: “Estados Unidos no facilita el retorno de figuras de la oposición”.

En una entrevista con un diario estadounidense, Machado afirmó que Washington la dejó fuera del diálogo, mientras el Departamento de Estado sostuvo que su partido sí fue invitado. Figuera, por su parte, declaró que no tiene interés en postularse y que sigue considerando a Machado la líder de la oposición. Comentó: “No tengo interés -por usar una expresión venezolana- en ‘ladrar en la cueva de María Corina’”. Agregó: “Más bien, tal como le dije a ella, mi objetivo es ayudar a allanar el camino. Y, a mi juicio, resulta inconcebible ser quien establece las instituciones y, al mismo tiempo, ser candidata”.

Desde la captura de Maduro, el gobierno ha liberado a cientos de presos políticos, restablecido el acceso a sitios web de medios bloqueados y propuesto modificar la “ley contra el odio”, que organizaciones de derechos humanos denuncian como una herramienta para castigar a críticos del gobierno. Estos cambios son graduales.

No obstante, la organización Foro Penal informa que más de 320 presos políticos continúan tras las rejas, y otras leyes represivas siguen vigentes.

Uno de los objetivos del diálogo es la designación de nuevos magistrados para el Tribunal Supremo, órgano encargado de validar los resultados electorales. Juan Miguel Matheus, miembro del equipo negociador opositor, espera concretar estos planes antes de fin de año.

El siguiente paso previsto es que el Legislativo, bajo la dirección de Jorge Rodríguez, designe un nuevo Consejo Nacional Electoral.

Diplomáticos estadounidenses y Figuera describen a Washington como un “facilitador” de las conversaciones. Un alto funcionario del Departamento de Estado indicó que Estados Unidos ha trazado una hoja de ruta para las negociaciones y contribuye a costear el alojamiento y los viajes de algunos opositores, la mayoría aún exiliados. Una cuarta ronda de diálogos está prevista para noviembre.

Las conversaciones de años anteriores no lograron un cambio democrático en el país, que fue una democracia funcional hasta que los líderes del Partido Socialista Unido de Venezuela, en el poder desde 1999, desmantelaron dicho sistema.

Actualmente, todas las partes enfrentan la presión de ciudadanos venezolanos que exigen mejores condiciones de vida. Una encuesta de Bloomberg publicada en octubre reveló que el 65% de los encuestados desaprueba a Rodríguez.

Matheus sostiene que la próxima ronda será diferente, ya que la reputación de varios políticos republicanos, incluido Rubio, está ligada a la situación venezolana. Afirmó: “Tienen que lograr que esto funcione”. Y añadió: “Creo que este proceso es irreversible”.

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