La noche del domingo marcó el inicio de un nuevo apagón eléctrico generalizado en Cuba, una situación que persistía hasta la mañana de este lunes 3 de agosto, según informó la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE). Este incidente representa la sexta vez en lo que va de 2026 que la isla, hogar de aproximadamente 10 millones de habitantes, sufre una desconexión total de su red eléctrica. Las causas principales de estas interrupciones se relacionan con el envejecimiento de las plantas termoeléctricas y la escasez de combustible para su operación.
Desde enero, Estados Unidos ha intensificado su presión sobre Cuba mediante un bloqueo petrolero de facto, amenazando con aranceles a las naciones que le suministren crudo y restringiendo los envíos desde Venezuela. A pesar de que el protocolo de restablecimiento del sistema eléctrico comenzó a las 22:43 del domingo, los cortes de luz continuaban este lunes.
Todo sobre Crisis energética en Cuba
El Ministerio de Energía y Minas cubano había comunicado recientemente que se estaba “iniciando el arranque” de unidades en tres centrales termoeléctricas. Además, se indicó que otras unidades estaban preparadas “para iniciar arranque cuando estén creadas las condiciones”, aunque sin especificar detalles. El gobierno de Miguel Díaz-Canel ha señalado que los apagones son una consecuencia directa del deterioro de su sistema energético, agravado por las sanciones estadounidenses que dificultan el mantenimiento de la infraestructura. Expertos consultados por Bloomberg Línea han señalado que la centralización del modelo económico del país es también una causa fundamental de la crisis.
Este nuevo apagón masivo ocurre pocos días después de que Cuba anunciara la apertura parcial de su sector energético. Esta medida forma parte de un paquete de 176 reformas aprobadas por la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), en un contexto de creciente presión por parte de Washington. El ministro de Energía y Minas, Manuel Marrero, autorizó el 29 de julio la primera iniciativa de inversión extranjera destinada a la importación y venta de combustible en la isla. Paralelamente, unas 200 empresas locales han recibido autorización para la distribución mayorista de hidrocarburos.
En abril, el presidente Díaz-Canel había expresado la disposición del país a recibir inversión privada estadounidense en la exploración y explotación petrolera. “Estamos explorando nuevos yacimientos y estamos abiertos a la inversión extranjera en Cuba en materia de exploración y perforación petrolera”, afirmó. “Cuba estará encantada de dar la bienvenida a las empresas estadounidenses que deseen venir y participar”. Estas declaraciones se dan en un escenario donde Estados Unidos ha sancionado a firmas extranjeras por sus inversiones en el sector inmobiliario y hotelero cubano.