El presidente de la Cámara de Comercio de Curicó, Víctor Dacaret Moya, expresó su profunda inquietud ante el creciente número de comerciantes establecidos en el sector céntrico que se han visto obligados a cerrar definitivamente sus puertas.
En conversación con Sala de Prensa de VLN Radio, el dirigente calificó la situación actual del rubro como "delicada", explicando que este fenómeno no es reciente, sino que se viene arrastrando desde el segundo semestre de 2025. Para dimensionar la magnitud del problema, detalló que en dicho periodo no se pagaron seiscientas cincuenta de las siete mil setecientas patentes comerciales registradas en la comuna. Esta crisis ha golpeado incluso a recintos históricos, lo que llevó a Dacaret a lamentar la desaparición de tiendas como Casa Paillard y Yarur, las cuales describió como negocios emblemáticos que durante muchos años fueron la imagen de un comercio vibrante.
Todo sobre Cámara de Comercio de Curicó
Al analizar las causas de esta problemática, el representante gremial identificó tres factores claramente marcados que están afectando de manera directa a las ventas formales. En primer lugar, mencionó la falta de circulante económico derivada de la escasez de contrataciones de temporeros, producto del delicado periodo que atraviesa la producción agrícola local, especialmente en el rubro de la cereza. Como segundo elemento, apuntó a la instalación de veintitrés centros comerciales de origen chino en el centro de la ciudad, lo que consideró una competencia compleja debido a que estos establecimientos recibirían subvenciones por parte de su gobierno. Finalmente, señaló al comercio ambulante como una competencia desleal y un factor que, a su juicio, las autoridades ven pero no escuchan.
Respecto a la situación de los vendedores informales, Dacaret fue enfático en aclarar que su intención no es quitarles su fuente laboral, sino ordenarlos dentro del radio urbano. "Yo he dicho reiteradamente, no estoy por eliminarlos, estoy por reubicarlos", afirmó textualmente el dirigente, agregando que es necesario instalarlos en un espacio donde puedan ejercer su función de manera adecuada. Para ilustrar su propuesta, recordó el exitoso traslado de la feria libre de Curicó en 1999, cuando los locatarios salieron de la calle O'Higgins para establecerse en la actual Felicur con todos los servicios básicos. Siguiendo ese modelo, sugirió que los comerciantes ambulantes podrían ser trasladados a terrenos desocupados disponibles en la ciudad, proponiendo específicamente un sitio eriazo de grandes dimensiones ubicado en la intersección de Camilo Henríquez con Carmen.