Santa Cruz se coronó campeón de la LIBACUR tras derrotar a Curicó Rivers en un partidazo

En un Polideportivo de Teno con un ambiente espectacular, los santacruzanos resistieron el embate curicano y se impusieron por 71-63 en una final que quedará para el recuerdo del básquetbol local

27 OCT 2026 - 10:45
Santa Cruz se coronó campeón de la LIBACUR tras derrotar a Curicó Rivers en un partidazo
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El básquetbol de la zona central vivió una verdadera fiesta deportiva. En un Polideportivo de Teno con un público apasionado por la naranja, la Selección de Santa Cruz se consagró campeón de la Liga LIBACUR 2026 (Categoría U23/Adulto) tras vencer en un disputadísimo encuentro a un aguerrido Curicó Rivers por un marcador de 71 a 63.

Desde el salto inicial, el conjunto santacruzano hizo valer la jerarquía y poderío que lo llevaron a instalarse de manera invicta en la gran final del torneo. Liderados por la experiencia y el talento inagotable de Benjamín Acuña, Santa Cruz logró plasmar un juego fluído que le permitió construir una interesante ventaja máxima de 19 puntos y todo indicaba que nos encaminábamos a una jornada tranquila para el mejor equipo de la fase regular.

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Pero las finales se juegan con el corazón y Curicó Rivers vendió cara su derrota. Apelando a la garra y a un despliegue físico encomiable, el cuadro curicano reaccionó en la segunda mitad del compromiso. Vimos lo mejor de un Tomás Lueiza que demostró por qué lleva el nombre de Curicó por las canchas de la Liga Uno junto a Español de Talca. Anotó y asistió con la clase de un grande para guiar a los Rivers hacia la remontada. Los curicanos acortaron la brecha a tan solo dos puntos y transformaron el polideportivo tenino en una caldera.

Historia aparte fue el duelo en la zona pintada y ahí Santa Cruz marcó una diferencia. Agustín Urrucelqui, fuerte en la lucha como siempre pero Daniel Machado demostró que fue el jugador más dominante de la liga y dejó la huella de sus zapatillas en cada centímetro de la pintura de Rivers. La Pantera estuvo colosal y se robó las miradas de todos los presentes.

En el tramo decisivo, Santa Cruz sacó toda su jerarquía para cerrar el partido con frialdad desde la línea de libres y con posesiones inteligentes. El 71-63 definitivo desató la algarabía de su fanaticada.

Con este resultado, Santa Cruz corona una campaña perfecta e inolvidable alzando la copa de campeón, mientras que Curicó Rivers se despide como un enorme subcampeón que luchó hasta el último segundo de una final que ya se inscribió en las grandes páginas del deporte curicano.

Ganó Santa Cruz, pero también ganó Rivers, ganó el público y ganó el deporte de la naranjita amada.

 

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