Un dramático llamado de auxilio realizó a través de VLN Radio una mujer de 73 años, identificada como Mónica, quien enfrenta el inminente desalojo de su vivienda ubicada en el sector Rauquén de Curicó, tras una deuda contraída con una caja de compensación. La adulta mayor relató que, luego de jubilarse en la ciudad de Santiago, decidió regresar a su comuna natal e invertir todos sus ahorros en un local de venta de lácteos en la zona céntrica, negocio que finalmente no prosperó y debió cerrar tras cinco años de funcionamiento.
Para intentar salvar su emprendimiento comercial de la quiebra, la mujer solicitó un crédito, pero la sostenida baja en las ventas le impidió cumplir con sus compromisos financieros a largo plazo. "Pedí un préstamo de tres millones para tratar de arreglar un poco el negocio, para seguir adelante, cosa que no me fue muy posible porque empecé a pagar en enero, pagué nueve cuotas de 24, y de ahí no pude seguirla pagando", explicó la afectada sobre el origen de su compleja situación económica.
Todo sobre Desalojo
Ante la imposibilidad de saldar la deuda, la mujer intentó buscar una salida alternativa con la entidad crediticia. "Yo le dije con toda la inocencia del mundo (...) por favor espérenme un tiempo, yo voy a vender la casa y les pago lo que les falta", señaló la mujer, lamentando que su petición no lograra frenar las acciones de cobranza. La crisis alcanzó su punto más grave a fines del mes de julio, cuando fue notificada de la pérdida de su propiedad de una manera completamente inesperada para ella. "Me llegó un documento tirado al jardín de mi casa y de repente veo este especie de sobrecito donde me comunican que mi casa ya no es mi casa, porque la habrían subastado en una cantidad muy ínfima a lo que vale", relató con evidente angustia.
Según la denuncia pública de la adulta mayor, el inmueble del sector Rauquén fue rematado por un monto que no se condice en absoluto con su tasación real. "La subastaron en 38 millones; mi casa cuesta alrededor de 250 millones", detalló la afectada, indicando además que la propiedad ya aparecería inscrita a nombre de la persona que la adquirió en el remate. Frente a su desorientación y al inminente riesgo de quedar en la calle, Mónica culminó su testimonio haciendo un sentido llamado a la comunidad y a los profesionales jurídicos de la zona, pidiendo "que le toque el corazón a las personas, a un abogado que me pueda ayudar a salir de esto, si es que puede hacer algo, y no tengo otra forma de hacerlo".