Enfermedades cardiovasculares lideran causas de muerte en la Región del Maule y afectan a pacientes cada vez más jóvenes
El cardiólogo Jorge Quitral advierte sobre el incremento de infartos agudos al miocardio, especialmente en personas jóvenes, debido a malos hábitos como el sedentarismo y la obesidad. A pesar de los avances con el angiógrafo en Curicó, el especialista enfatiza la necesidad urgente de prevención y hábitos saludables.
A pesar de los esfuerzos en prevención y promoción de la salud, las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte a nivel nacional y regional. En la Región del Maule, la tasa de mortalidad por estas afecciones alcanza aproximadamente un 27%, una cifra alarmante considerando que lo ideal, según los especialistas, sería mantenerla por debajo del 8%. "En nuestra región, una de cada tres personas muere actualmente por un infarto agudo al miocardio", señaló el cardiólogo del Hospital Provincial de Curicó, Jorge Quitral Calquín.
El especialista atribuye esta alta incidencia a diversos factores, principalmente vinculados al estilo de vida. "El consumo y abuso de sustancias, la alta prevalencia de la hipertensión y la diabetes, son las causas que uno pudiera barajar como las más importantes para que estos números se mantengan tan altos". A nivel nacional, la situación no es menos grave: "Cada 20 minutos fallece una persona por infarto", advirtió el médico, calificando el panorama como una "verdadera epidemia silenciosa".
Quitral enfatiza que la obesidad infantil y el sedentarismo son factores de riesgo cada vez más relevantes. "La obesidad actualmente es una epidemia que es bastante evidente y eso se da a una conjunción de hechos: mala alimentación, sedentarismo alto... es cosa de ver los niños, casi no salen a jugar al aire libre, están todos sentados con sus tablets o frente a sus pantallas". Esta falta de actividad física desde edades tempranas repercute en la salud cardiovascular a largo plazo. "Sabemos que la actividad física es uno de los factores protectores desde el punto de vista cardiovascular y se plantea que al menos tres veces a la semana, 30 minutos cada una, ya es un factor protector".
La llegada del angiógrafo al Hospital Provincial hace aproximadamente un año ha significado un avance crucial en el tratamiento de estas patologías. "Contar con esta herramienta ha sido una marca fundamental, un antes y un después en la salud cardiovascular de nuestra provincia". Hasta la fecha, se han realizado más de mil procedimientos, con una tasa de angioplastia cercana al 40%, lo que evidencia la alta incidencia de enfermedad coronaria en la población local. "Habitualmente uno espera que esa tasa sea de un 30%, lo cual nos traduce que nuestra población es una población muy enferma desde el punto de vista coronario".
Sin embargo, el tratamiento con angiógrafo es principalmente reactivo, y el foco debe estar en la prevención. El especialista hace un llamado a la comunidad a estar alerta ante los síntomas de un infarto, como el dolor opresivo en el centro del pecho que irradia al cuello, a menudo asociado a náuseas, sudoración o vómitos. "Si yo tengo antecedentes en la familia, mamá, papá con infarto, accidentes cerebrovasculares, por ejemplo, la probabilidad de que yo tenga un evento coronario, un evento cardiovascular, es muy alta". ilustró el doctor Quitral, instando a las personas con factores de riesgo a realizarse chequeos preventivos.
Ante la presencia de síntomas, el cardiólogo recomienda acudir rápidamente al Servicio de Alta Resolutividad (SAR) o al Servicio de Atención Primaria de Urgencia (SAPU) más cercano para la toma de un electrocardiograma, que permita confirmar o descartar un infarto y coordinar el traslado al hospital en caso necesario. "Si el dolor duró más de 10 minutos, debo consultar rápidamente en el SAR, SAPU o a cualquier serivicio de urgencias".
Finalmente, el doctor Quitral advierte sobre el preocupante aumento de infartos en personas jóvenes. "Nuestro paciente más joven con un infarto y angioplastía... tiene 34 años. Y tenemos un número no menor de pacientes que oscilan hasta los 60 años, mucho más alto de lo que veíamos o lo que estábamos acostumbrados antes. Antes pensábamos que estas enfermedades las veíamos per 70 años y de ahí para arriba. Actualmente vemos pacientes jóvenes per 50 y 40 años infartados cada vez más frecuentemente". Esto subraya la urgencia de adoptar hábitos de vida saludables desde temprana edad para prevenir estas enfermedades y reducir la alarmante tasa de mortalidad cardiovascular en la región.