Un duro emplazamiento a las autoridades políticas y policiales realizaron los residentes del sector Hacienda El Boldo de Curicó. Mediante una carta abierta con fecha 31 de julio de 2026, la comunidad denunció un estado de indefensión absoluta frente al aumento de los delitos en su barrio, situación que los ha llevado a anunciar la implementación de medidas de seguridad vecinal de carácter autónomo.
El documento fue dirigido directamente al alcalde, al concejo municipal, a la Dirección de Seguridad Pública, a la delegación presidencial provincial y a la Prefectura de Carabineros, entre otros estamentos.
Todo sobre Hacienda El Boldo
En el escrito, los habitantes relatan el grave deterioro que han experimentado en su rutina diaria producto de la inseguridad. Los vecinos aseguran que la crisis delictual traspasó todos los límites, afirmando textualmente que "durante meses hemos soportado una degradación sistemática de nuestra calidad de vida, marcada por una cantidad absurda e insostenible de intentos de robo, asaltos y actos de delincuencia que azotan nuestros hogares a diario". Junto a esto, apuntan a un vacío de planificación por parte de las direcciones municipales de seguridad, acusándolas de operar con burocracia ciega, indolencia y con reacciones tardías basadas en estadísticas.
El manifiesto vecinal expone una profunda decepción frente al rol del Estado, argumentando que al no garantizarse la seguridad pública, se ha roto el contrato fundamental de protección a la vida y la propiedad. En esa línea, los remitentes critican la falta de empatía de los líderes locales frente al temor constante que sufren las familias. Sobre este punto, la misiva declara que las jefaturas políticas y policiales "han demostrado una displicencia inaceptable en su sentir y actuar. Ya no se ponen en la piel de los vecinos que sienten terror al caer la noche; nos han abandonado a nuestra suerte".
Frente a lo que califican como una incapacidad institucional manifiesta para garantizar el orden y la paz social, la comunidad de Hacienda El Boldo anunció la estructuración de comités locales de vigilancia, patrullajes autónomos y sistemas de autodefensa barrial. Asimismo, adelantaron que ejercerán una fiscalización activa comunitaria sobre los espacios públicos y terrenos eriazos del sector. Para fundamentar y justificar estas drásticas acciones, los residentes señalaron que "ante la incapacidad manifiesta de las autoridades para forzar el cumplimiento de la ley, los vecinos nos vemos en la imperiosa obligación de forzar el cumplimiento de forma simétrica".
El documento vecinal concluye con una advertencia directa a las autoridades, indicando que cesarán toda colaboración pasiva y que no tolerarán llamados a la paciencia ante la delincuencia.
A modo de ultimátum, los vecinos establecen que el vacío de poder dejado por las instituciones será ocupado por la propia comunidad, sentenciando finalmente que "la responsabilidad histórica de lo que ocurra de aquí en adelante recae exclusivamente sobre sus hombros inactivos. Si ustedes eligen la indolencia, nosotros elegiremos la supervivencia".