Estudio revela 8 aditivos alimentarios vinculados a mayor riesgo de hipertensión arterial
Una investigación publicada en el European Heart Journal identificó que el consumo de alimentos con ciertos conservantes puede incrementar las probabilidades de desarrollar hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
Una investigación de gran envergadura, publicada en el European Heart Journal, ha arrojado luz sobre la relación entre el consumo de aditivos conservantes presentes en alimentos procesados y un incremento en el riesgo de padecer hipertensión y otras afecciones cardiovasculares.
El estudio, que analizó 17 de los conservantes más utilizados en la industria alimentaria, identificó específicamente a ocho de ellos como factores asociados a un mayor riesgo de desarrollar hipertensión arterial.
La investigación fue liderada por la Dra. Mathilde Touvier, directora de investigación del INSERM (Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia), y Anaïs Hasenböhler, estudiante de doctorado, ambas pertenecientes al Equipo de Investigación en Epidemiología Nutricional de la Universidad Sorbona París Norte y la Universidad París Cité.
Hasenböhler señaló en un comunicado: “Los conservantes alimentarios se utilizan en cientos de miles de alimentos procesados industrialmente. Los estudios experimentales sugieren que algunos aditivos conservantes pueden ser perjudiciales para la salud cardiovascular, pero hasta ahora no disponíamos de pruebas suficientes sobre el impacto de estos ingredientes en los seres humanos”.
Además, la investigadora destacó la relevancia del hallazgo: “Que sepamos, este es el primer estudio de este tipo que investiga la relación entre una amplia gama de conservantes y la salud cardiovascular”.
Este trabajo se enmarca dentro de un estudio más amplio denominado NutriNet-Santé, que contó con la participación de más de 112.000 voluntarios a lo largo de Francia. Durante un periodo de seguimiento de siete a ocho años, los participantes informaron detalladamente sobre sus hábitos alimenticios y se monitorizó su estado de salud cardiovascular.
Los resultados preliminares indicaron que el 99,5% de los participantes había consumido al menos un conservante alimentario en los primeros dos años del estudio. El análisis general reveló que quienes consumían mayores cantidades de conservantes “no antioxidantes” presentaban un riesgo un 29% mayor de hipertensión y un 16% mayor de enfermedades cardiovasculares, incluyendo infartos y accidentes cerebrovasculares. Por su parte, el consumo elevado de conservantes antioxidantes se asoció con un riesgo un 22% mayor de hipertensión.
Los conservantes no antioxidantes actúan inhibiendo el crecimiento de microorganismos dañinos, mientras que los antioxidantes previenen la oxidación de los alimentos. La investigación identificó ocho conservantes específicos vinculados a la hipertensión: sorbato de potasio (E202), metabisulfito de potasio (E224), nitrito de sodio (E250), ácido ascórbico (E300), ascorbato de sodio (E301), eritorbato de sodio (E316), ácido cítrico (E330) y extractos de romero (E392). El ácido ascórbico (E300) también se relacionó con enfermedades cardiovasculares.
Es importante destacar que, al ser un estudio de carácter observacional, los hallazgos identifican asociaciones estadísticas pero no establecen una causalidad directa. La Dra. Touvier comentó: “Este estudio presenta algunas limitaciones inherentes a su diseño observacional. No obstante, los hallazgos se basan en datos muy detallados y hemos tenido en cuenta otros factores que pueden aumentar o reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. La investigación experimental existente sugería de forma constante que los conservantes pueden provocar estrés oxidativo en el organismo o alterar el funcionamiento del páncreas”.
Finalmente, la Dra. Touvier enfatizó la necesidad de una revisión por parte de las autoridades sanitarias: “Estos resultados indican la necesidad de que las autoridades competentes —como la EFSA en Europa y la FDA en Estados Unidos— reevalúen los riesgos y beneficios de estos aditivos alimentarios para garantizar una mejor protección del consumidor. Mientras tanto, estos hallazgos respaldan las recomendaciones actuales de priorizar los alimentos no procesados o mínimamente procesados y evitar los aditivos innecesarios. Los médicos y otros profesionales sanitarios desempeñan un papel fundamental a la hora de explicar estas recomendaciones a la población”.
Actualmente, los investigadores continúan explorando la influencia de los aditivos y alimentos ultraprocesados en marcadores de inflamación, estrés oxidativo, perfil metabólico y microbiota intestinal, con el objetivo de comprender mejor los mecanismos por los cuales estos componentes podrían aumentar el riesgo de enfermedades.
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