Exceso de cesáreas en Chile: Reducirlas podría financiar 250 especialistas y liberar 80 camas diarias

Un informe de Clapes UC revela que la alta tasa de cesáreas en la red pública chilena, que triplica el umbral recomendado por la OMS, genera un gasto evitable y una sobrecarga de recursos. La disminución de esta práctica podría reorientar fondos hacia la contratación de especialistas y la mejora de la oferta de salud.

23 de Junio del 2026 · 19:00
Exceso de cesáreas en Chile: Reducirlas podría financiar 250 especialistas y liberar 80 camas diarias
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La red pública de salud en Chile enfrenta un desafío significativo debido al elevado número de cesáreas, que alcanzan un 46% de los partos, cifra que triplica la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de entre 10% y 15%. Este exceso, según el informe “El exceso de cesáreas en la red pública y sus consecuencias sobre el gasto y el uso de recursos en salud” de Clapes UC, no solo tiene implicancias clínicas, sino también un considerable impacto económico y operativo en el sistema sanitario.

Los investigadores estiman que una reducción de la tasa de cesáreas al 15% recomendado por la OMS podría significar un ahorro anual de aproximadamente 20 millones de dólares y la recuperación de unas 80 camas hospitalarias cada día. Estos recursos liberados tendrían el potencial de financiar la contratación de cerca de 250 médicos especialistas al año, la construcción de tres centros de salud familiar o la realización de unas 10.000 cirugías adicionales anualmente.

El análisis detalla que una cesárea es, en promedio, unos 600 mil pesos más costosa que un parto vaginal. A pesar de representar menos de la mitad de los nacimientos, las cesáreas absorben el 56% del gasto total destinado a partos en la red pública. Solo en 2024, se estima que este procedimiento implicó un gasto de cerca de 74 millones de dólares, de un total de 126 millones asociados a nacimientos.

Los autores del estudio advierten que estas cifras son conservadoras, ya que no contemplan los costos asociados a complicaciones neonatales ni las secuelas de salud a largo plazo para madres y recién nacidos. La evidencia internacional recopilada en el informe señala que las cesáreas se asocian a un riesgo de mortalidad neonatal más del doble en comparación con el parto vaginal, además de una mayor probabilidad de ingreso a unidades de cuidados intensivos neonatales.

En particular, las cesáreas electivas realizadas entre las semanas 37 y 38 de gestación aumentan significativamente el riesgo de problemas respiratorios en el recién nacido, pudiendo multiplicarse hasta cuatro veces. Asimismo, estudios sugieren alteraciones en la microbiota intestinal del bebé, vinculadas posteriormente a enfermedades crónicas como asma, obesidad y diabetes tipo 1.

El informe también destaca que una primera cesárea incrementa sustancialmente la probabilidad de que futuros embarazos también terminen de la misma manera, perpetuando así las altas tasas observadas. Chile se ha mantenido consistentemente entre los países con mayores tasas de cesáreas dentro de la OCDE, alcanzando un 59% en 2021, muy por encima de los estándares internacionales y de lo considerado óptimo para la salud materno-infantil.

Los autores enfatizan que el objetivo no es eliminar un procedimiento vital en muchos casos, sino disminuir aquellas cesáreas sin una justificación médica clara. La reducción de esta práctica podría, simultáneamente, mejorar los resultados de salud y optimizar el uso de recursos en un sistema público bajo creciente presión asistencial. Como concluye el informe, “Recuperar esta capacidad instalada permitiría transformar un gasto evitable en una mejor oferta de salud para los beneficiarios del sistema”.

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