A 40 años de "Pateando Piedras": icónico álbum de Los Prisioneros

El baterista y fundador de la banda chilena, Miguel Tapia, compartió detalles sobre la evolución sonora, las limitaciones económicas y la creatividad detrás de temas como "El baile de los que sobran" y "Muevan las industrias".

15 SEP 2026 - 16:55
A 40 años de "Pateando Piedras": icónico álbum de Los Prisioneros
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Este martes se cumplen 40 años del lanzamiento de "Pateando Piedras", el segundo álbum de estudio de Los Prisioneros, un trabajo que se consolidó como un pilar fundamental de la música chilena.

En una reciente entrevista para el podcast "Cuerdas al Aire", conducido por Leo Honores, el baterista y cofundador de la banda, Miguel Tapia, compartió detalles inéditos sobre la gestación de este icónico disco.

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Tapia recordó la significativa transformación estilística que experimentó la banda, pasando de sus raíces punk a un sonido influenciado por el synth-pop europeo. "Fue un antes y un después en ser venir de ser una banda punketa, muy punketa... y después de dos años pasar a hacer como unos New Order o unos Bronski Beat o Depeche Mode, fue un cambio muy brusco", afirmó el músico sobre esta evolución sonora.

La producción del álbum estuvo marcada por las restricciones económicas. A diferencia de otras bandas de la época que accedían a costosos sintetizadores profesionales, Los Prisioneros optaron por alternativas más accesibles. "Nosotros no teníamos dinero para eso y optamos por comprar lo que teníamos al alcance de la mano y fuimos tal vez a la Casa Amarilla y compramos teclados Casio, típico teclado Casio que cualquiera tenía en la casa", detalló Tapia, subrayando el ingenio y el aprendizaje autodidacta que caracterizó las primeras maquetas.

La creatividad para superar la precariedad se extendió a las sesiones de grabación y a la concepción de los temas. Para la canción "Muevan las industrias", inspirados por la corriente industrial británica y la contingencia social, experimentaron con objetos cotidianos. "fueron balones de gas que golpeamos, que después sampleamos... y le bajamos el pitch o le subíamos el pitch", explicó Tapia sobre la creación de la distintiva percusión metálica del tema.

La génesis de otros elementos memorables surgió de encuentros fortuitos. El icónico ladrido de perro que abre "El baile de los que sobran" provino de una colaboración con Coti Aboitiz de Aparato Raro. "Fuimos con Jorge a buscar para sacar sonido y en eso venían timbales, venía el perro, el baile y ahí nosotros le echamos mano al perro", relató Tapia sobre la incorporación de este sonido que se inmortalizó en la cultura popular.

La fusión de influencias, como la de Depeche Mode, junto a la potente lírica de Los Prisioneros, catapultó a "El baile de los que sobran" a convertirse en un himno generacional. "a los primeros acordes, el público de toda Latinoamérica lo canta de una", aseguró el baterista.

El álbum también exploró atmósferas más introspectivas, como en "Estar solo", concebida como un homenaje a la oscuridad sonora de The Cure, específicamente a su álbum *Pornography*. Al revisar el material original para conmemoraciones, Tapia destacó el trabajo de su compañero Claudio Narea: "Escuché la guitarra de Narea y, está súper buena... éramos una banda que estábamos totalmente enchufados en lo que estábamos haciendo".

La selección final del repertorio no estuvo exenta de debates creativos. Tapia recordó haber convencido a Jorge González para incluir "Una mujer que no llame la atención", tema que finalmente completó las diez canciones del disco.

La esencia conceptual de "Pateando Piedras" nació de las experiencias cotidianas de los integrantes y amigos cercanos en la Gran Avenida de San Miguel. Miguel Tapia evocó el momento que dio título al álbum: "En una de esas caminatas por Gran Avenida yo le digo a los chicos: ‘ya, en la tarde nos juntamos nuevamente, nos juntamos a patear piedras’, en el fondo a nada... con todas las ilusiones, con todas las incertidumbres de jóvenes adolescentes". Esta sensación de expectación e incertidumbre juvenil quedó plasmada en las diez canciones que cimentaron el legado histórico de esta obra maestra de la música chilena.

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