Hace 72 años abogado talquino Jenaro Gajardo inscribió la Luna a su nombre
El 25 de septiembre de 1954, el profesional maulino acudió a una notaría local para registrar legalmente el satélite natural como su propiedad. El histórico y excéntrico hecho trascendió las fronteras, convirtiéndose en una de las anécdotas más fascinantes y recordadas del país.
Un particular hito legal y anecdótico se conmemora este 25 de septiembre en la Región del Maule y en todo el país. Un día como hoy, pero en el año 1954, el abogado, pintor y poeta talquino, JenaroGajardo Vera, acudió a una notaría de la ciudad de Talca para concretar un trámite insólito:inscribir la Luna como su legítima propiedad. El procedimiento fue formalizado ante el notario César Jiménez Fuenzalida, luego de que el profesional cumpliera con los requisitos de la época, los cuales incluyeron la publicación de tres avisos en el Diario Oficial para confirmar que no existían terceros que reclamaran el dominio del cuerpo celeste.
Las motivaciones detrás de esta inusual acción jurídica han sido objeto de debate a lo largo de las décadas. De acuerdo con los registros históricos y el relato de sus cercanos, Gajardo buscaba acreditar la posesión de un bien raíz para cumplir con los estrictos requisitos de ingreso al exclusivo Club de Talca. Sin embargo, su decisión rápidamente tomó un matiz poético y llamó la atención de la prensa internacional, escalando a tal punto que se popularizó el mito de que el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, le habría solicitado permiso formal para el alunizaje de la misión Apolo 11 en 1969, un intercambio que, aunque es considerado una leyenda urbana, cimentó su fama a nivel global.
El legado de este singular acto jurídico quedó sellado de manera definitiva poco antes de la muerte del abogado en 1998, a través de una disposición notarial que mantuvo el espíritu de su obra. En sus últimas voluntades, el talquino decidió heredar el satélite natural a todos sus compatriotas, redactando en su testamento la célebre frase: "Dejo a mi pueblo la Luna, llena de amor por sus penas". De esta forma, el acto administrativo que comenzó en la capital maulina hace más de siete décadas, se consolidó como parte del patrimonio cultural y la memoria colectiva nacional.