La posibilidad de que la exministra de Seguridad, Trinidad Steinert, retome funciones en el gobierno, específicamente como agregada en la embajada de Chile en Perú, ha provocado un fuerte debate y rechazo dentro del propio oficialismo. La información, difundida por La Tercera, señala que la administración del Presidente José Antonio Kast estaría evaluando esta opción.
El canciller Francisco Pérez Mackenna reconoció que la propuesta está siendo analizada, pero enfatizó que aún no existe una decisión tomada y que la situación se encuentra en una fase preliminar. "No hay nada concreto todavía", afirmó el ministro.
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Las voces críticas se centran en un dictamen previo de la Contraloría, el cual determinó que Steinert habría excedido sus atribuciones al solicitar información a la Policía de Investigaciones sobre el caso conocido como el "Clan Chen". La exministra había solicitado previamente que dicho pronunciamiento fuera reconsiderado.
Desde Renovación Nacional (RN), el jefe de bancada Diego Schalper instó al Ejecutivo a "frenar esas decisiones". En la misma línea, la diputada Ximena Ossandón manifestó que cualquier nombramiento debería esperar la resolución definitiva de la Contraloría.
En la Unión Demócrata Independiente (UDI), el presidente Guillermo Ramírez aseguró que la alternativa de nombramiento estaría descartada, respaldando esta postura. La jefa de bancada del partido, Flor Weisse, añadió que el gobierno "no necesita más polémicas" en este momento.
Las diputadas del Partido de la Gente, Gloria Naveillán y Paulina Muñoz, también expresaron su desacuerdo. Naveillán calificó la idea de "tirada de las mechas", mientras que Muñoz cuestionó la entrega de un "premio de consuelo" cuando existen funcionarios de carrera que podrían ocupar dichos puestos.
Por su parte, el partido Republicanos adoptó una postura más matizada. El presidente de la colectividad, Arturo Squella, valoró la experiencia de Steinert. El jefe de bancada, Benjamín Moreno, señaló que una agregaduría sería un error si responde únicamente a un compromiso político, pero podría ser defendible si estuviera ligada a funciones específicas en la persecución del crimen organizado, área donde Steinert ha desarrollado parte de su trayectoria.