Espérenos… ya volvemos
21 de Julio del 2023 · 12:06El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de VLN Radio.
Publicista
Esta frase, que solíamos escuchar en la llamada caja tonta, era emitida por uno de los gigantes de la televisión chilena algunas décadas atrás, cada vez que un programa se interrumpía para dar paso a la siempre provocadora, incitadora y por qué no decirlo, en ocasiones también poco empática tanda comercial. Así que, llegado el momento de hacer una pausa, nuestros oídos recibían el mensaje con el que titulé esta columna.
Ante tal instrucción emitida por el canal del angelito de antaño, es válido preguntarse, ¿Será que en aquellos años teníamos más tiempo y podíamos esperar? o ¿será que la ausencia de medios nos obligaba a un status quo de esperas programadas?
Desde mi humilde punto de vista como persona que hace poco superó medio siglo de vida y desde mi vasta experiencia como profesional de las comunicaciones, ambas interrogantes son válidas y para tratar de dar respuesta a cada una de ellas, comenzaré rememorando lo que sucedió hace más de 3.500 años, cuando los egipcios –según cuenta la historia- comenzaron a medir el tiempo y determinaron el día con 24 horas tal y como lo conocemos actualmente en todo el orbe. Por lo tanto, ante la pregunta primera del párrafo anterior, la respuesta es que, desde ya varios milenios que el tiempo disponible es el mismo.
Respondida la interrogante, la justificación a tal locución en off del otrora canal de la Pontificia Universidad Católica de Chile, es que nuestra espera, se debía justamente a la ausencia de medios. Medios que nos entretuvieran e informaran. Realidad muy distinta a lo que experimentamos actualmente, con una sobreoferta de medios, que día a día, nos bombardean con una infinidad de mensajes en todo momento y en todo lugar, casi como si estuviésemos en una guerra, en este caso una guerra informativa.
Los avances tecnológicos han permitido –entre muchas otras cosas- democratizar el uso de medios de comunicación que, exponencialmente se masifican año tras año, particularmente en el mundo digital, lo que ha traído consigo, -además del derrumbe de las fronteras geográficas, culturales, sociales e ideológicas, por nombrar algunos de sus logros-, una ansiedad exacerbada por conocer y opinar sobre ciertos acontecimientos que, en ocasiones, se sustentan en objetivos grises y antojadizos, teniendo como meta aunque cueste creerlo, la desinformación.
Así las cosas, algunos tal vez y sin darse cuenta, se han hecho cautivos de la urgencia e inmediatez, producto de lo vertiginoso con que ciertos hechos se hacen públicos, dando paso también a la proliferación (conocida en el ciberespacio como viralización) de ciertos contenidos y acontecimientos que, para cierto grupo de la sociedad y no menor por desgracia, generalmente poco informada y muy creyente –eximo de lo anteriormente escrito a quienes siguen y profesan alguna religión de cualquier origen-, dando credibilidad, compartiendo y comentando lo que hoy conocemos como Fake News.
Las famosas Fake News, no son otra cosa que noticias falsas y universalmente se definen con el prejuicio de que la historia en sí, es inventada, sin hechos, fuentes o citas verificables. Este extranjerismo acuñado recientemente en el mundo de los medios de comunicación, ha llegado a tal nivel, que el actual gobierno (o desgobierno, según leí en uno de los tantos medios disponibles en la web, sí, de aquellos que se afanan a diario por publicar fake news), ha formado una “Comisión Asesora contra la Desinformación”, que se titula en el diario oficial de la República de Chile con fecha 20 de Junio de 2023, con el siguiente detalle bajo el amparo del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimientos e Innovación, que “crea la Comisión Asesora Ministerial denominada, “Comisión asesora contra la desinformación”.
De ninguna manera es mi intención ahondar en el espíritu del recientemente publicado decreto, porque como dice el artículo 7º del Código Civil Chileno dispone que “desde su publicación la ley se entenderá conocida de todos y será obligatoria”. A su vez, el artículo 8° dispone que “nadie podrá alegar ignorancia de la ley después que ésta haya entrado en vigencia”. Por lo tanto, asumo que usted estimado lector(a), sabe de lo que estoy hablando. Sin embargo, no puedo dejar de preguntarme, ¿por qué la naciente comisión contra la desinformación, no nos ha comunicado que el Ministerio de Vivienda y Urbanismo se transformaría en un refugio donde se cobijaría a cientos de personeros ligados al gobierno?, ¿por qué no nos informaron que al amparo del Minvu, habitaba una gran cantidad de compatriotas dedicados a entregar lo mejor de sí en beneficio de los más desposeídos, creando fundaciones sin fines de lucro y con una alta dosis de solidaridad? A decir verdad, es decir, a decir sin fake news, que, -según los antecedentes por todos conocidos hasta ahora- miles de millones de pesos que formaban parte de las arcas fiscales administradas por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, destinados entre otras cosas, a aminorar en parte el sufrimiento de miles de familias vulnerables y sin techo digno donde vivir y sin tener arte ni parte en los avatares políticos del gobierno de turno, una vez más, tendrán que rememorar y hacer suya la famosa frase acuñada en la televisión ochentera, que decía, Espérenos… ya volvemos.
Por desgracia, mejor dicho, por ambiciones político partidarias, particulares y a todas luces de una ambición extrema, casi inentendible, en esta ocasión no escucharán dicha frase en un canal de televisión, más bien, la escucharán del ministro de turno a la cabeza de tan desprestigiado ministerio, una vez que resuelvan –si es que tiene solución- el escándalo que hemos conocido y que ya ha hecho rodar algunas cabezas en distintas regiones. Para finalizar, no puedo dejar de preguntarme, ¿con qué volverán? El tiempo corre y todo un país está esperando conocer con qué volverán. Espero al igual que usted, que, para salir de este embrollo, la recién formada "COMISIÓN ASESORA CONTRA LA DESINFORMACIÓN” nos cuente la verdad, porque pareciera que lo más probable, de seguir por este camino, es que prolifere desde la clase política gobernante, frases como, por ejemplo, “a contar de este momento, estamos autorizados para repartir dinero solo a los bolsillos de nuestros partidarios”. Está claro que no podemos seguir esperando.
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