Este 24 de junio se conmemoran tres años desde que la comuna de Licantén enfrentó una de las mayores tragedias naturales de su historia reciente. En 2023, el desborde del río Mataquito inundó los hogares y afectó a cerca del 70% de la población, dejando sectores completamente aislados, cortes de suministros básicos y niveles de agua que en algunos puntos superaron los dos metros de altura. La situación se volvió aún más crítica meses después, el 22 de agosto, cuando una segunda crecida impactó a más del 80% de los habitantes.
A pesar del tiempo transcurrido y de las profundas secuelas materiales y emocionales que persisten en la comunidad, las autoridades locales advierten una alarmante falta de avances. En conversación radial, el actual alcalde de Licantén, Claudio Reyes, manifestó su preocupación y fue categórico al describir la situación actual del municipio frente a una eventual nueva emergencia climática.
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"Estamos en las mismas condiciones". El jefe comunal cuestionó duramente la respuesta gubernamental, afirmando que los habitantes siguen tan vulnerables como en 2023. De acuerdo con sus declaraciones, no existen proyectos concretos que garanticen la tranquilidad de los vecinos ante futuros sistemas frontales.
"Lamentablemente, el Estado no se ha preocupado realmente de las necesidades de nuestra gente. Nos preocupamos hoy día porque estamos a tres años de esa terrible inundación, pero el Estado no ha estado a la altura porque siempre se han dado opiniones y se han dado alternativas, pero nunca soluciones", señaló Reyes, enfatizando que las gestiones preventivas han recaído exclusivamente en el trabajo municipal junto a los vecinos.
El alcalde insistió en que las autoridades no pueden esperar a que la desgracia esté desatada para actuar. "Tenemos que tener la capacidad técnica para poder otorgar garantías a nuestra gente. Estamos en las mismas condiciones", sentenció.
Durante la jornada de conmemoración, la autoridad local también dedicó un momento para recordar a las dos personas de la comunidad que perdieron la vida durante la emergencia. En este contexto de dolor, subrayó la urgencia de cambiar la estrategia de respuesta por parte de las instituciones públicas.
Reyes indicó que las medidas provisorias son insuficientes para resolver el problema de fondo y criticó la burocracia estatal. "Los políticos creen que llegando con un saco de carbón al hombro, o llegando con un bono para los agricultores o de mejoramiento de vivienda —que en muchos casos todavía se están arreglando— solucionan el problema. Esa no es la forma de hacer una buena política, esa no es la forma de generar un mejor país", argumentó.
Finalmente, el alcalde hizo un llamado transversal para que se tomen decisiones concretas a nivel central y se generen obras de mitigación reales, asegurando que el Estado chileno le ha fallado sistemáticamente a las familias de Licantén al mantenerlas en la incertidumbre.
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