La Escuela Balmaceda de Curicó conmemora este 26 de junio su aniversario N°130, una fecha de profunda significancia para la comunidad local, pero que nuevamente se ve teñida por la incertidumbre respecto a la anhelada restauración de su emblemático edificio. El recinto, cuya construcción fue encargada por el entonces presidente José Manuel Balmaceda en 1890 y que fue declarado Monumento Histórico Nacional en el año 2004, permanece en un absoluto desuso debido a los severos daños estructurales que sufrió durante el terremoto del 27 de febrero de 2010.
Frente a este prolongado estancamiento, el alcalde de Curicó, George Bordachar, abordó hace algún tiempo la compleja situación del inmueble y sinceró que este ya no reúne las condiciones para volver a funcionar como un establecimiento educacional. La máxima autoridad comunal explicó que actualmente el Gobierno Regional no cuenta con los recursos para financiar el proyecto, por lo que la propuesta del municipio apunta a transformar el lugar y otorgarle una utilidad pública distinta. "Hay que buscar otro destino para la Escuela Balmaceda, como un museo, buscar algo que nos pueda servir como Curicó y recuperar ese espacio. Pero ya no como escuela es imposible", sentenció de manera categórica.
Todo sobre Escuela Balmaceda
El complejo escenario que enfrenta el establecimiento educacional refleja una problemática mucho mayor en la ciudad. El jefe comunal manifestó su profunda preocupación por el deterioro de diversos inmuebles emblemáticos, apuntando directamente a las normativas de protección impuestas por el Consejo de Monumentos Nacionales. Según la autoridad, lejos de facilitar la recuperación de estos espacios, las altas exigencias se han convertido en un duro obstáculo burocrático, afectando la intervención de recintos icónicos como el Club Unión, el Diario La Prensa, la Iglesia San Francisco y la exnotaría Roth.
Finalmente, el alcalde curicano formuló un llamado urgente al Gobierno, exigiendo que el Ministerio de las Culturas cuente con los recursos financieros suficientes para apoyar efectivamente estas costosas restauraciones. Bordachar subrayó que, si bien los monumentos históricos son pilares fundamentales de la identidad local, es imperativo otorgar facilidades reales a los empresarios y propietarios. De mantenerse la actual inflexibilidad del sistema, advirtió el edil, lo que se plantea teóricamente como un resguardo terminará sentenciando a los edificios patrimoniales al abandono definitivo.