Equipos de Emergencia y Seguridad Pública del municipio de Curicó, junto a personal de la Dirección de Obras Hidráulicas, realizaron una visita a los esteros que desembocan en el río Lontué en el sector oriente de la comuna, para establecer los lugares que revisten mayor vulneración ante una eventual crecida de los caudales.
La inspección se relaciona a los efectos de la última inundación por el sistema frontal que azotó el centro sur del país a fines de junio, con el fin de prevenir futuras situaciones que amenacen a la población.
De esta forma, se recorrieron los sectores de Los Cipreses, Monte Oscuro, Corral de Pérez, Upeo, Puente Merino, Las Buitreras y callejón Los Navarro de Potrero Grande.
La secretaria de la Junta de Vecinos Monte Oscuro-Los Cipreses, Juana Cerón, explicó que su mayor preocupación reside en el mal estado en que quedó el camino de la Quebrada Bolbaran.
“Ya del 2020 que arrastramos este problema y con la crecida del río por las lluvias, la quebrada arrasó y entró agua a las casas. Ellos se comprometieron a ayudarnos, ya sea a través del agua potable rural o a gestionar con la Dirección Vialidad para arreglarnos el camino. Finalmente, no fue el agua la causa de estos problemas, sino que el camino que está en muy mal estado”, apuntó la dirigenta.
En tanto, Daniela Ulloa, dirigenta de la junta de vecinos Upeo -Corral de Pérez, comentó que en su sector hubo varias familias afectadas por la salida del caudal, por lo que se requiere realizar obras de defensas fluviales y encausamiento de las aguas.
“(…) esperamos que nos puedan venir a ayudar en eso lo más pronto posible, para que no suceda lo mismo y se salga nuevamente el río (…) tenemos tres casas afectadas ya y hay vecinos, personas mayores, a los cuales hay que protegerlos”, sostuvo Ulloa.
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