Una comerciante de la localidad de Sarmiento, Curicó, denunció lo que acusa fue una serie de errores en los exámenes de Covid-19 que le realizaron en el SAR de Aguas Negras y el Hospital de Talca, debiendo además cerrar su almacén ante los rumores de que había contraído el virus.
La mujer, Paola Merino, conversó con Sala de Prensa de VLN Radio, donde relató que junto a su esposo se practicó los tests ya que tienen un hijo de dos años y siete meses, internado desde su nacimiento en el centro hospitalario de la capital regional por una enfermedad respiratoria. En los últimos días, el menor fue diagnosticado con Coronavirus.
“El lunes de la semana pasada, cuando me avisaron que mi hijo era positivo, en primer lugar no lo creí. Después pedí que me tomaran el examen, pero no querían porque nosotros estábamos asintomáticos. Una niña de la Seremi de Salud consiguió que nos lo hicieran en el SAR de Aguas Negras, así que fuimos el martes y el jueves nos dicen que salió inconcluso. Les pregunto cuántas veces ha pasado esto y me dicen que es la primera, que quienes analizan es el Hospital de Talca. Yo dije, ¿no será una patraña de ellos?”, señaló la afectada.
“Como tenía mis dudas, sin decirle nada a nadie ese mismo jueves nos tomamos el test de forma particular, buscamos un laboratorio que llevara las muestras a Santiago y que nos diera una respuesta. Después de eso, fuimos igual al SAR, donde nos tomamos dos muestras, la de sangre y de fluidos. El lunes, nos avisaron que yo estaba positivo y mi esposo negativo”, indicó Paola.
Lo anterior llamó la atención a la pareja, ya que el último en ver al niño fue el padre, no la mujer ya que, al turnarse las visitas, le tocó a él. “Lo más probable, entonces, era que él estuviese contagiado, no yo”, cuestionó la denunciante, quien aseveró que, posteriormente, los resultados entregados por el laboratorio particular dieron negativo para ambos.

Asimismo, la mujer apuntó que “mi hijo no presenta síntomas. Si yo llamo al hospital, ellos me dicen que él está muy grave, pero después llamo de manera interna a enfermeros y TENS, quienes me aseguran que no me preocupe, que Martín está bien. No tienen la misma versión que me da el Hospital y tengo prueba de todo lo que estoy diciendo. En su momento, sin perjudicar a los chiquillos que han sido buena gente conmigo, yo le mostraré a la persona indicada mis mensajes, lo que tengo guardado”.
Como consecuencia del diagnóstico entregado por el Hospital de Talca, el cual de alguna forma llegó a conocimiento de sus vecinos de la Villa Don Hernán, donde también tiene su negocio, Paola dice que ha sido discriminada por la comunidad. Por ese motivo, decidió poner en la puerta de su local una fotocopia del examen que certifica que no está contagiada.

“Empezaron los rumores, pero nosotros no le podíamos decir a la gente que estábamos con Covid-19 porque ni siquiera nosotros lo sabíamos. Teníamos que esperar una respuesta segura y certera, no se imaginan la cantidad de publicaciones que subieron a Facebook, hay de todo tipo. Nos discriminaron demasiado por las redes sociales, pusieron de todo”, lamentó la afectada.
En este sentido, la mujer dijo entender el temor de la gente, “pero esto se trata de empatizar con el de al lado, tengo otros hijos también, son niños chicos y he tenido que mantenerlos encerrados. La gente me manda pantallazos de lo que se comenta y es bastante desagradable. Entonces, para calmar lo que hablan, les puse el letrero. Eso es para que estén tranquilos, no para que sigan siendo mis clientes”.
Paola hizo un llamado “a que la gente sea más empática, nadie está libre. Hemos sido sumamente discriminados por la Junta de Vecinos, han publicado muchas cosas, qué no han hecho, todo por un diagnóstico erróneo”.
“Yo voy a seguir en cuarentena, cumpliendo las reglas y todo lo que dice la autoridad. Pero sí pido que, por favor, analicen mi caso. ¿Quién me va a devolver todo lo que yo he tenido que botar a la basura? Tuve que desechar todas mis verduras por cajas, tomates, lechugas, apios, de todo. Ahora tengo lácteos también que van a vencer, llevo una semana sin trabajar”, lamentó la mujer.
Por último, la denunciante apuntó que su principal necesidad es “ver a mi hijo, porque estoy sana, no tengo nada. Quiero que alguien vea esto y me levanten la cuarentena, para poder verlo, llevarle pañales, estar cerca de él. Lamentablemente, nosotros vivimos del almacén, así mantengo a mi familia y no puedo trabajar”.
Cabe señalar que en la mañana de este miércoles, personal de la Seremi de Salud del Maule visitó el hogar de Paola, acompañado de Carabineros, con el fin de fiscalizar que estuviese cumpliendo la cuarentena, lo cual fue corroborado.

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