La compañía de distribución eléctrica CGE informó que implementará compensaciones económicas extraordinarias dirigidas a los clientes que hayan sufrido pérdidas de alimentos, esto como consecuencia de los extensos cortes de energía provocados por el sistema frontal que afecta a gran parte del país, específicamente entre las regiones de Atacama y La Araucanía.
La empresa detalló que la compensación alcanzará los $40.000 por cliente afectado por la indisponibilidad de suministro eléctrico originado por la contingencia meteorológica. Una de las principales características de esta medida es que no requerirá la presentación de boletas u otros comprobantes de respaldo, documentos que habitualmente son exigidos para cursar este tipo de reparaciones.
Todo sobre Sistema Frontal
Para aquellos casos en que las mermas de víveres superen el monto inicial de $40.000, o bien se registre el daño de artefactos eléctricos, los usuarios deberán presentar la evidencia correspondiente a la empresa. Desde la distribuidora aseguraron que estos requerimientos mayores serán tratados de manera expedita por los equipos comerciales de la compañía. Quienes deseen hacer efectiva esta retribución económica pueden acercarse presencialmente a las oficinas comerciales de CGE, o bien ingresar su solicitud a través de la página web oficial, el call center o el canal de WhatsApp habilitado para estos fines.
Junto con anunciar este proceso compensatorio, la firma emitió declaraciones refiriéndose al impacto de la emergencia en la zona centro-sur. "CGE lamenta los inconvenientes que las interrupciones de suministro han provocado a sus clientes, las que han sido producto de los importantes daños sufridos por la infraestructura eléctrica en las regiones afectadas por el sistema frontal".
Finalmente, la compañía reiteró la advertencia sobre el grave peligro que reviste aproximarse a las redes e infraestructura eléctrica averiada. Frente a este escenario, reiteraron el llamado a la comunidad a extremar las medidas de seguridad, instando a los transeúntes a no acercarse a conductores o cables dañados que estén en el suelo, dado el inminente riesgo de que permanezcan energizados.