Después de más de dos décadas desaparecido, el histórico reloj urbano de la marca Seiko volvió a marcar la hora en el centro de Temuco. La icónica estructura, que había sido donada por la empresa japonesa en 1986 y cuyo rastro se perdió misteriosamente en el año 2000, fue reinstalada durante las últimas horas en la concurrida intersección de las calles Bulnes con Montt.
La recuperación de este preciado elemento patrimonial fue impulsada por el concejal Mario Jorquera y contó con la activa colaboración de antiguos funcionarios municipales, vecinos y la empresa local Electrónica Gempp. El hallazgo de la pieza representó un gran desafío para la administración, ya que fue necesario reconstruir su recorrido a través de los recuerdos de los trabajadores de la época para dar con su paradero.
El alcalde de Temuco, Roberto Neira, valoró profundamente la iniciativa, enmarcándola en los esfuerzos por rescatar la historia local de cara a la conmemoración de los 150 años de la ciudad.
"Hoy día ven ustedes a nuestras espaldas un reloj histórico de la ciudad que se donó por parte de la empresa Seiko a varias ciudades de Chile y hoy día no queda ninguno en funcionamiento, salvo a partir de hoy este. Es el primero que vuelve a estar en funcionamiento y con ello recuperamos parte de la historia de la ciudad, una historia quizás no tan antigua pero no menos importante, porque en 1986 Temuco era muy diferente al de hoy", destacó el jefe comunal.
El complejo proceso de restauración estuvo a cargo de Electrónica Gempp, firma liderada por su dueño de 97 años, Horst Gempp. Sobre este arduo trabajo técnico, el representante de la compañía, William Lasso, reconoció las dificultades iniciales. "Cuando lo vi por primera vez tuve muchas dudas de que fuese posible repararlo. No le tenía mucha fe al proyecto porque el reloj estaba muy deteriorado. Buscamos, buscamos y buscamos hasta que dimos con la solución", relató.
Para garantizar su funcionamiento a largo plazo y adaptarlo a los nuevos tiempos, la estructura fue modernizada con la instalación de un panel solar que le proveerá autonomía energética de manera constante.
Cabe destacar que el reloj de Temuco forma parte de una serie de nueve monumentos urbanos con estética futurista que la compañía Hattori Seiko obsequió a distintas comunas chilenas en la década de los ochenta, entre las que se incluían Curicó, Talca, Puerto Montt, Coyhaique, Punta Arenas, Copiapó, Los Ángeles y San Fernando. Según indicaron desde el municipio, la pieza recuperada en La Araucanía sería actualmente la única de esta histórica donación internacional que se encuentra completamente operativa en el país.