Este 16 de junio se conmemoran exactamente 40 años de uno de los desastres naturales más devastadores en la historia de la provincia de Curicó: el catastrófico aluvión de Lontué. Ocurrida en 1986, la emergencia marcó un antes y un después en la memoria colectiva de esta localidad perteneciente a la comuna de Molina, transformando para siempre la vida de sus habitantes.
La tragedia se gestó tras un violento y prolongado sistema frontal que azotó a la zona central del país. Durante cuatro días consecutivos de precipitaciones incesantes, el caudal del Río Lontué experimentó una crecida a niveles históricos, superando rápidamente su capacidad de contención.
La fuerza de la naturaleza encontró su punto de quiebre en el sector de Pichingal. En ese lugar, el cauce del río finalmente se desbordó de manera incontrolable, dando inicio a un destructivo desplazamiento de material que se dirigió rápidamente hacia las áreas urbanizadas.
El torrente arrasó con todo a su paso, arrastrando una inmensa masa de agua, barro, piedras y escombros a lo largo de aproximadamente seis kilómetros. El aluvión ingresó con furia directamente por la Avenida 7 de Abril, inundando las principales arterias de Lontué y sepultando bajo el lodo gran parte de la infraestructura residencial y comercial.
El impacto fue devastador. Los registros de la época dimensionan la magnitud del desastre: la emergencia dejó a un total de 4 mil familias damnificadas, muchas de las cuales perdieron la totalidad de sus hogares y enseres. Además, la fuerza del aluvión destruyó por completo extensos viñedos y emblemáticas bodegas vitivinícolas, golpeando severamente la principal fuente de trabajo y sustento económico de la localidad.
La magnitud de la destrucción en Lontué no dejó indiferente al resto del país. La catástrofe motivó una masiva campaña solidaria a nivel nacional, la cual es ampliamente recordada hasta el día de hoy por el rol clave que jugaron los medios de comunicación de la época. A través de la extensa e ininterrumpida cobertura de estaciones como Canal 13, se logró visibilizar el profundo drama de las familias afectadas y movilizar toneladas de ayuda humanitaria hacia la Región del Maule.
Hoy, a cuatro décadas exactas de aquel fatídico lunes, los vecinos de Lontué continúan recordando este desastre como el evento más difícil y doloroso en la historia de su pueblo, pero también como un testimonio vivo de la resiliencia de una comunidad que, con el apoyo de todo Chile, logró levantarse desde el barro para reconstruir su hogar.