Luego de que un usuario en redes sociales difundiera un registro audiovisual, donde una persona en situación de calle acusa haber sido marginado de un albergue en Molina, supuestamente por tener ascendencia mapuche, surgieron inmediatamente varias reacciones desde las entidades involucradas en funcionamiento de los dispositivos.
Si bien no quisieron referirse públicamente al caso, dichas fuentes desmintieron tajantemente esta denuncia, aclarando que la prohibición de su ingreso responde estrictamente a graves y reiteradas faltas al reglamento de convivencia.
Todo sobre Albergue Molina
De acuerdo a los antecedentes oficiales del caso, el individuo, conocido popularmente como el "Indio Juan", llegó desde el sur del país evadiendo a la justicia, ya que mantenía una medida cautelar vigente tras haber agredido a su antiguo empleador.
Lejos de sufrir discriminación, los profesionales del programa calle de Molina le brindaron un apoyo integral, gestionando incluso una audiencia remota con un fiscal de la comuna de Cañete para regularizar su compleja situación legal y evitar que continuara huyendo.
Cabe señalar que el recinto de emergencia cuenta con una capacidad máxima de solo 20 cupos, en una comuna donde se registran 141 personas pernoctando en la vía pública, por lo que la asistencia regular es una exigencia fundamental.
En este contexto, el usuario comenzó a registrar llegadas intermitentes, ausentándose por varios días y, por consecuencia, desaprovechando un cupo vital para otras personas que requieren resguardarse del frío.
Como dicta el protocolo del establecimiento, “se le otorgaron tres oportunidades para corregir su asistencia, pero al incurrir en una cuarta falta consecutiva, se le debió comunicar la pérdida del beneficio”.
A las constantes inasistencias, se sumaron complejos problemas de comportamiento, debido a que el individuo es consumidor de drogas y alcohol, “presentándose en reiteradas ocasiones en evidente estado de ebriedad para exigir su ingreso”, afirman las fuentes consultadas.
Esta situación generó un ambiente de agresividad constante, derivando en conflictos, malos tratos e insultos tanto hacia sus propios compañeros de habitación como hacia el equipo de profesionales del lugar.
Finalmente, desde la coordinación del recinto enfatizaron que la decisión se tomó para resguardar la seguridad y tranquilidad de los demás residentes. No obstante, recalcaron que el hombre no ha sido abandonado por la red de apoyo estatal. En ese sentido, los equipos continúan asistiéndolo de manera diaria en la vía pública a través de la "Ruta Calle", entregándole oportunamente sus raciones de alimentación durante la mañana y la tarde.