Por primera vez desde 2011, con el retiro de los transbordadores espaciales, la primera potencia mundial envía sus propios astronautas al espacio desde suelo estadounidense. La innovadora empresa privada de Elon Musk hizo posible este hito y no depender más de los rusos.
Ningún estadounidense ha sido enviado a órbita desde una plataforma de lanzamiento estadounidense en nueve años, y nunca ha sucedido a bordo de un cohete privado.