Un análisis del Estudio de Bienestar Laboral, realizado por la ACHS y el Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales, mostró una diferencia significativa en salud mental según la percepción que las personas tienen de su nivel de endeudamiento.
Para Paola Schiaffino, especialista en bienestar financiero, el desafío es entender que ordenar las finanzas también puede ser una forma de cuidar el bienestar cotidiano.
Todo sobre Endeudamiento
Las personas que perciben su nivel de endeudamiento como complicado presentan una prevalencia de síntomas depresivos de 31,5%, más de cinco veces superior al 5,9% registrado entre quienes no tienen deudas o las consideran manejables. Pero la diferencia no termina ahí. El mismo análisis muestra que los problemas de deuda también se relacionan con mayores niveles de ansiedad e insomnio.
Para Paola Schiaffino, especialista en bienestar financiero y transformación personal, estas cifras muestran una dimensión de la deuda que muchas veces queda fuera de la conversación: el impacto que tiene vivir pensando permanentemente en la plata.
El análisis del Estudio de Bienestar Laboral de la ACHS y el Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales, muestra que entre quienes consideran complicada su situación de endeudamiento, un 29,6% presenta síntomas de ansiedad, frente al 7% de quienes no tienen deudas o las consideran manejables. En sueño, la diferencia también es significativa: 20,8% presenta síntomas moderados o severos de insomnio, versus un 6,6% en el segundo grupo.
“El estrés financiero no solo puede hacernos sentir mal. También puede cambiar la forma en que decidimos”, explica Schiaffino. Y eso puede verse en situaciones bastante cotidianas. Cuando una persona está preocupada por llegar a fin de mes, puede empezar a privilegiar el alivio inmediato: postergar la revisión de sus cuentas, volver a usar una tarjeta que quería dejar de ocupar o tomar decisiones que sabe que no son convenientes, pero que permiten salir del problema del momento.
El punto, dice la especialista, es que muchas veces no se trata de no saber qué hacer. “Hay personas que saben perfectamente qué deberían hacer con su dinero y, aun así, no logran sostenerlo. El problema no siempre es la falta de educación financiera. También puede haber emociones, creencias y patrones de comportamiento detrás”. Por eso, antes de decirle a alguien que tiene que ahorrar, gastar menos o salir de sus deudas, Schiaffino plantea que es necesario entender qué está pasando detrás de esas decisiones.
“Necesitamos mirar qué está haciendo hoy, qué siente frente al dinero y qué patrón puede estar sosteniendo ese comportamiento. Ahí comienza una verdadera transformación financiera”. Desde esta perspectiva, ordenar las finanzas no significa solamente hacer un presupuesto. También implica recuperar cierta tranquilidad y, con ella, la capacidad de tomar decisiones con mayor claridad.