Menos horas de luz: Especialistas advierten cómo el cambio de estación afecta el estado de ánimo

Con el descenso de las temperaturas y la disminución de la luz solar, parte de la población puede experimentar alteraciones anímicas, fatiga y desinterés. Desde la Universidad de Talca explicaron los alcances del Trastorno Afectivo Estacional y la importancia de un diagnóstico oportuno para enfrentar el otoño y el invierno.

04 de Junio del 2026 · 11:40
Menos horas de luz: Especialistas advierten cómo el cambio de estación afecta el estado de ánimo
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Por Marco Andrés Retamal

Con información de Sala de Prensa

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Con la llegada de los meses más fríos del año, el descenso paulatino de las temperaturas y los días cada vez más cortos, es frecuente que aparezcan cambios significativos en el estado de ánimo de las personas. La sensación de cansancio constante, una mayor necesidad de dormir o el repentino desinterés en las actividades cotidianas son algunas de las señales que, en ciertos casos, podrían estar directamente relacionadas con el denominado Trastorno Afectivo Estacional (TAE).

Esta condición médica corresponde a un subtipo del trastorno depresivo mayor que se encuentra fuertemente asociado a las transiciones climáticas, manifestándose por lo general durante los meses que presentan una menor cantidad de luz natural. Sobre esta patología, la directora del Centro de Psicología Aplicada (CEPA) de la Universidad de Talca, Nadia Ramos Alvarado, explicó la dinámica de estos cuadros indicando que “el otoño-invierno es un periodo donde un porcentaje de la población puede experimentar síntomas asociados al trastorno depresivo, que luego desaparecen con el cambio de estación”.

Al profundizar en las principales señales de alerta que caracterizan al Trastorno Afectivo Estacional, la especialista detalló que los pacientes suelen presentar “tristeza, disminución del disfrute, del deseo sexual, pérdida de interés, cansancio y aumento de la necesidad de dormir y comer”. Asimismo, la académica aclaró que, aunque la falta de exposición solar es uno de los factores preponderantes asociados a este cuadro, no es el único elemento que incide en su desarrollo, argumentando que “también hay condiciones del contexto cultural, características personales e incluso antecedentes genéticos que pueden influir”.

Respecto al manejo clínico de esta condición, Ramos precisó que el abordaje suele ser muy similar al de un trastorno depresivo tradicional. En ese sentido, la profesional abordó las distintas alternativas médicas señalando que “se ha estudiado también la terapia con luz o fototerapia que puede ayudar en algunos casos, pero no en todos”. Por lo anterior, enfatizó en que lo primordial es identificar la sintomatología a tiempo y acudir a un especialista. “Lo más relevante es tener un buen diagnóstico. Si es algo recurrente, las personas deben anticiparse para aprender a manejarlo”, sostuvo la directora del CEPA.

Finalmente, la experta remarcó que existen diversas herramientas terapéuticas para que los pacientes puedan sobrellevar estas alteraciones de manera efectiva, evitando que el cambio de temporada afecte su calidad de vida. “Los estudios demuestran que utilizar farmacoterapia ayuda a transitar de mejor forma el periodo invernal. Los tratamientos psicoterapéuticos, por su parte entregan herramientas para aprender a lidiar mejor con estos estados”, concluyó la académica.

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