La Democracia Cristiana (DC) ha adoptado una postura firme de rechazo a la idea de legislar la denominada megarreforma tributaria impulsada por el gobierno. La decisión fue unánime, abarcando tanto a la bancada de diputados como a los senadores de la colectividad.
Álvaro Ortiz, diputado y presidente de la DC, confirmó la resolución y lanzó duras críticas hacia el Ejecutivo, señalando una falta de apertura al diálogo y una tendencia a imponer su propia agenda legislativa. Según Ortiz, el gobierno ha demostrado una escasa disposición para escuchar y aplicar las propuestas presentadas por la Democracia Cristiana durante el proceso de tramitación del proyecto.
En este sentido, Ortiz afirmó con contundencia: “La posición, que es rechazar la idea de legislar, va a ser la misma actitud que van a tomar nuestros senadores”. Esta declaración marca una clara distancia y anticipa un escenario complejo para la iniciativa en su votación en la Cámara de Diputadas y Diputados.
El parlamentario profundizó en su crítica, describiendo la gestión del gobierno en la discusión legislativa: “El Gobierno ha pasado una aplanadora, ha tenido poca capacidad de recibir y de aplicar ideas y propuestas que hemos entregado”. Esta metáfora subraya la percepción de la DC de un proceso poco colaborativo.
Entre las propuestas específicas que, según la Democracia Cristiana, no fueron consideradas por el gobierno, Ortiz mencionó iniciativas en los ámbitos agrícola y tributario. Destacó, por ejemplo, la sugerencia de reducir el impuesto de primera categoría de un 27% a un 25% en un plazo de tres años, además de otras medidas planteadas por el partido.
Desde la DC argumentan que la reforma propuesta por el Ejecutivo presenta un desequilibrio fundamental, que no beneficiaría ni a la clase media ni a los sectores más vulnerables de la población. Aseguran haber intentado establecer canales de diálogo, pero que las respuestas recibidas no fueron suficientes ni se ofrecieron espacios efectivos para debatir sus planteamientos.
A pesar de la oposición de la Democracia Cristiana, desde el gobierno se muestran confiados ante la inminente votación. El ministro de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres), José García Ruminot, ha manifestado que el Ejecutivo ya cuenta con los apoyos necesarios para que la idea de legislar sea aprobada. Según las estimaciones del propio ministro, La Moneda tendría asegurados 90 votos, superando los 78 votos afirmativos requeridos para avanzar en esta etapa.
La votación de la idea de legislar se perfila como un momento crucial para el futuro de la megarreforma. Un rechazo significaría el fin del proyecto en su actual estado, mientras que una aprobación daría paso a la discusión en particular y posteriormente a su trámite en el Senado.
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