Desde octubre de 2019, José Navarro Labbé (33), conocido como el “Brujo de Licantén”, está en la Cárcel de Alta Seguridad de Rancagua cumpliendo una condena de 15 años por los delitos de sustracción de menor, abuso sexual y lesiones graves tras escapar por los cerros de la costa de Curicó con una niña de 11 años, por ocho días y siete noches en febrero de 2018.
El caso tuvo impacto a nivel nacional desde el momento en que se notificó la desaparición de la víctima, luego de que Navarro, dejó inconsciente al abuelo de esta, Luis Rafael Vidal Herrera, junto a quien iban a desenterrar un supuesto tesoro en las cercanías de la casa del adulto mayor.
Según reconoció el propio autor, tomó una pala y frente a la niña golpeó al hombre en la cabeza para luego arrojarlo al agujero que habían cavado. Así, escapó con ella a través de los bosques y quebradas mientras más de 150 personas pertenecientes a la PDI, Carabineros y organismos de emergencia rastreaban alrededor de 513 hectáreas apoyados por drones, helicópteros, un globo aerostático e incluso un avión.
Finalmente, la búsqueda finalizó el 10 de febrero cuando el fugitivo se entregó voluntariamente y devolvió a la menor. En dicha ocasión, aseguró que quiso salvarla de una supuesta agresión sexual por parte del abuelo de esta y negó los cargos de abuso.
Esa es la versión que Navarro, mantiene hasta hoy según declaró a las cámaras de VLN Radio en una entrevista exclusiva. De entrada, pregunta: “¿Usted venía a entrevistar a José? Lamento informarle que vino a su tumba. Pero José, me dejó un claro mensaje para dárselo y transmitírselo a la gente allá afuera. Usted va a entrevistar al brujo”.
Consultado por su relación con la familia de la niña, el convicto relató que en el año 2000 “fui trasladado al internado y Liceo de Lora, donde conozco a la familia Vidal Herrera, a Johanna, Andrea, Gloria, Sandra e Irma, con quien yo tuve relación sentimental. Tú estás hablando con el yerno de don Luis Rafael Vidal Herrera (…)”.
Realizando una recopilación de los hechos transcurridos el día en que sustrajo a la menor, Navarro, indicó que “llegué el día viernes (2 de febrero) a las seis de la tarde. Mas yo el día jueves, había recibido un mensaje de la niña: “Mañana este viejo va a subir conmigo al cerro”. Yo ya conocía eso (…) le estaban haciendo lo mismo que me hicieron a mí a los nueve años. No tan solo abusos, a mí me violaron y yo vi lo que le estaban haciendo, me vi reflejado (…) La niña se cansó de él”.
De acuerdo a lo que asegura el “zorro salvaje”, como se hace llamar, Vidal Herrera, supuestamente abusaba de la menor en un lugar cerca de la vivienda que habitaban juntos con la madre de esta. “Es ahí donde él dice: “yo encontré una huaca” (refiriéndose a un punto donde habría un tesoro) (…) De la casa al agujero, es 1.8 kilómetros metros. A las diez de la noche empezó la excavación”.
“En ese momento es que al viejo se le pasa la hora para sacrificar a un niño”, sostiene Navarro, aseverando que el adulto mayor pretendía matar a su nieta en una especie de ritual. En ese instante, dice, ella “estaba drogada. Le tenía miedo y se cubría detrás mío porque yo vi la malicia. (…) me pide “sácame de aquí” y yo hice una promesa, con las manitos de ella. “Hasta que no lleguemos a mi casa no te entrego a nadie””.
De esta forma, el recluso justifica la agresión al adulto mayor y comenta que “tiene que agradecer este viejo bastardo que la niña se me cruzó al frente para que no lo mate, en caso contrario yo lo hubiese matado”.
“¿Por qué no entendían que yo venía arrancando de treinta hueones que pertenecen a la pandilla del viejo, que nos querían puro matar?”, apuntó Navarro, revelando según él que la madre de la menor, Sandra Vidal, se habría encontrado con ellos en un cerro al segundo día de su escape. “¿Te contó que nos encañonó a mí y a la niña arriba? Una pura cosa yo le dije a ella que no quiso hacer: “denúncialo”. Porque como era allegada, tenía que aguantar todos los manoseos que le hacía a la niña”.
Inquirido acerca de la prueba que presentó la Fiscalía en el juicio oral, sobre restos de semen en las ropas de la menor que denotarían que se masturbó al lado de ella, el “zorro” lo niega rotundamente. “De haber querido hacerle algo, lo digo como hombre, le hago de todo en el cerro. Aparte de eso, te mato a todos los perritos que me mandaron a la siga. Yo tenía el viento a favor”, dijo desafiante.
Sobre el día en el que llegó a la casa de su madre y hermana para luego entregarse a la policía, Navarro, señaló que “no les avisé, solo llegué (…) después de haberme burlado de todos los sabiondos, cuando el señor Farkas, pagó el globo aerostático que se puso en las Siete Vueltas también los vi. ¿No vieron las imágenes de un helicóptero, cuando dos aldeanos están en risco saludando? Era yo con la niña. ¿Dónde quedó la inteligencia policiaca? ¿Sabís cómo se llama eso? Plata mal invertida”.
Hacia el fin de la entrevista, el reo advirtió que tomará represalias por haber sido condenado a prisión: “¿Qué, pensaron que esto terminó? (…) Yo cumplí una de las promesas que le hice a la niña, pero son dos. Falta la otra y es que los voy a borrar a todos si es posible. Matarlos no, algo que los borre de la Tierra y yo encontré algo, lo tienen ustedes mismos en esta ciudad”.
“A esos que hacen las leyes, llévenle este mensaje. En dos años más les voy a ir a arremangar el culo a todos. Estoy pagando un delito que no hice, si nos basamos dentro de las leyes legítimamente yo salvé a esa niña. (…) estoy cultivando algo para ustedes, les voy a dar un poquitito de medicina. Si dijeron que yo estoy enfermo, permítanme decirles que ustedes están podridos allá afuera. Yo voy a enseñarles que no debieron meterse conmigo”, advirtió José Navarro.
Revisa la entrevista completa a continuación:
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