Cualquiera que transite regularmente por la intersección de las avenidas Piloto Marcelo Oxilia con Circunvalación, se ha percatado del deplorable estado del pavimento. Sin embargo, en los últimos meses, el paisaje ha cambiado gracias a la intervención de dos personas muy particulares: José Muñoz y su esposa Ximena, un matrimonio en situación de calle que, a punta de pala y tierra, se ha dedicado a tapar los profundos baches que amenazan los vehículos de los curicanos.
La iniciativa de la pareja no pasó desapercibida para los vecinos de la ciudad, quienes comenzaron a enviar videos a las redes sociales de VLN Radio destacando su labor. Ante esto, nuestro medio conversó con José, quien relató cómo surgió la idea de convertirse en improvisados reparadores de calles.
Todo sobre Arreglo de calles
" Nos decían que las calles estaban malas y que viniéramos a reparar. Además, los municipios no se hacían cargo...", relató José sobre los inicios de su labor, la que realiza armado solo con una pala, tierra y gravilla que transporta en un triciclo prestado.
"Un caballero gastó $120 lucas en un repuesto"
La motivación de José y Ximena no solo radica en la falta de respuesta de las autoridades, sino también en el daño real que estos hoyos, algunos de gran profundidad, provocan a los automóviles.
"Un caballero dijo que un repuesto le costó 120 lucas. El llantazo que se pegó en el hoyo de aquí, imagínese. Él dijo que siguiéramos nomás", detalló José, explicando que la reacción de los automovilistas es mayoritariamente positiva.
Incluso Carabineros, que en un principio los conminó a retirarse por el peligro que representa estar en medio de la calle, ha terminado aceptando su presencia ante la evidente mejora que han logrado en el sector.
José, oriundo de Padre Las Casas, lleva 12 años en Curicó. Desde hace 50 años está casado con Ximena, quien lo acompaña diariamente en su tarea, siendo ella la encargada de recolectar el dinero en un pequeño tarrito.
"Yo trabajo y mi señora, ella pone el tarrito para que le den la moneda", explicó José, enfatizando que no exigen dinero, sino que aceptan lo que los conductores puedan aportar voluntariamente.
"Uno hace la cuota voluntaria. El que puede puede, el que no, no".

El matrimonio, que duerme a la intemperie en un cruce camino a Sarmiento, llega al lugar a las 11 de la mañana y se retira cerca de las 4 de la tarde. Gracias a su trabajo, y a las pequeñas donaciones de los transeúntes, logran reunir el dinero necesario para su alimentación diaria.
"La gente que me conoce aquí me da peguita para ir a raspar, hacer jardines... me vienen a buscar aquí mismo", agregó el improvisado reparador de calles, quien a pesar de su situación, se muestra agradecido por la oportunidad de trabajar y ayudar a la comunidad.