Un balance de cauteloso optimismo respecto a la disponibilidad de agua para la presente temporada entregó el secretario ejecutivo de la Junta de Vigilancia del Río Lontué, Diego Castro Portales, al analizar el comportamiento de los cauces y las reservas nivas en la provincia de Curicó. A diferencia del ciclo anterior, la cuenca presenta una condición favorable respaldada por importantes acumulaciones de nieve en la alta cordillera y niveles estables en los embalses, lo que permite proyectar un año positivo para el riego agrícola siempre que se mantengan las condiciones meteorológicas actuales.
Sin embargo, el representante de los regantes advirtió que el escenario definitivo dependerá de la evolución del clima durante los próximos dos meses, ante la posibilidad de que se registren precipitaciones con isoterma alta en la cordillera que aceleren el deshielo o generen un aumento desmedido en los caudales de los ríos. Asimismo, remarcó que eventuales lluvias tardías entre octubre y noviembre provocarían un impacto directo sobre la agricultura local, afectando de manera crítica a los cultivos y frutales que se encuentren en pleno periodo de floración.
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Junto con el seguimiento de los factores climáticos, las organizaciones de canalistas concentran sus esfuerzos en la reparación de la infraestructura de riego dañada por las históricas crecidas de 2023, alertando sobre la compleja situación que genera la extracción masiva e incontrolada de áridos en los lechos de los ríos. Esta actividad, que se intensificará a futuro debido a la demanda de insumos para la construcción del proyecto bypass, profundiza los cauces y deja colgadas las bocatomas de los canales, obligando a los agricultores a realizar costosas obras mecánicas para lograr encauzar el recurso hídrico hacia sus predios.
Respecto a las perspectivas hídricas para los próximos meses, el secretario ejecutivo de la Junta de Vigilancia del Río Lontué, Diego Castro Portales, detalló que "la condición en este momento es que tenemos mucha nieve en cordillera; si tú me dices si esta reserva de agua está bien, está muy bien, pero si llueve en altura en los próximos 60 días a lo mejor la situación cambia en forma dramática, y si no llueve te puedo decir que va a ser un año muy bueno". Sobre las labores en los canales y los efectos del arrastre de caudales, Castro explicó que "estamos tranquilos, recuperando los daños que sufrimos en las crecidas de hace un tiempo atrás; la mayoría de los canales tuvo afectaciones y estamos tratando de recuperarnos de eso, con un ojo puesto en el canal y otro ojo puesto en la cordillera".
Por otra parte, al referirse al impacto de la extracción de áridos en la cuenca y los costos que significa para el sector productivo, Castro advirtió que "es un problema que aquí en la zona está partiendo recién, la construcción del bypass va a implicar que todo lo que producen las empresas de áridos de la zona no va a ser capaz de entregar el material que se necesita; si yo tengo un río que me entregó 2.000 metros cúbicos no puedo sacar 5.000 porque voy a hacer un hoyo y voy a dejar las tomas de los canales colgadas". Finalmente, sobre las consecuencias operativas para los regantes, el ejecutivo concluyó que "para la agricultura esto va a ser costo, va a costar más echar el agua; si antes nosotros movíamos 1.000 cubos para dejar la toma del canal, ahora vamos a tener que mover 5.000 cubos para subir la altura, va a ser como un edificio de dos pisos lo que va a haber que hacer".