Durante el primer semestre de 2026, Chile registró un total de 472 víctimas de homicidio consumado, lo que representa una disminución del 11,5% en comparación con el mismo período de 2025. La tasa de homicidios se situó en 2,3 víctimas por cada 100 mil habitantes, manteniendo una tendencia a la baja.
Según detalló Patricia González, jefa (s) de la División de Estudios de la Subsecretaría de Prevención del Delito, los casos asociados a delitos y/o grupos organizados concentraron la mayor proporción, con 195 víctimas (41,3% del total). La Región Metropolitana lideró las cifras con 218 homicidios, seguida por Valparaíso (53) y Biobío (38), sumando estas tres regiones el 65,5% del total nacional.
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Once regiones experimentaron una disminución en la tasa de homicidios, destacando Aysén (-80,4%), Atacama (-73,5%) y Arica y Parinacota (-47,4%). Por otro lado, Tarapacá (+78,9%), Coquimbo (+42,1%) y O’Higgins (+33,3%) registraron alzas.
La vía pública se mantiene como el principal escenario de las agresiones, abarcando el 62,9% de las víctimas. La madrugada (00:00 a 05:59 horas) concentró un tercio de los casos, mientras que el período de tarde-noche (18:00 a 23:59 horas) reunió al 29,7%.
Marzo fue el mes con mayor número de casos (91), seguido por enero (85), mientras que junio registró la menor cantidad (67).
En cuanto a los femicidios, se contabilizaron 20 víctimas, una reducción del 16,7% respecto a 2025. A pesar de la baja, los femicidios representaron el 42,6% de las víctimas mujeres de homicidio. El 65% de las víctimas de femicidio tenía entre 30 y 49 años, siendo los objetos cortantes o punzantes y la asfixia los principales mecanismos de muerte.
Las víctimas menores de edad sumaron 20, una disminución del 9,1%. De ellas, el 60% tenía entre 15 y 17 años.
Dentro de recintos penitenciarios, se registraron 15 víctimas de homicidio consumado, la cifra más baja desde 2023, representando una disminución del 11,8%. La totalidad de estas víctimas fueron hombres, en su mayoría de nacionalidad chilena.
Las armas de fuego continúan siendo el principal mecanismo de muerte (48,9%), seguidas por objetos cortantes o punzantes (36%). El contexto asociado a delito y/o grupo organizado (41,3%) se consolidó como el dominante, superando al contexto interpersonal (39,2%).
El fiscal nacional, Ángel Valencia, calificó la baja como una “noticia positiva” y afirmó que “no cabe duda que es consecuencia del trabajo que venimos realizando todas las instituciones”. No obstante, reconoció que “por supuesto que conservamos problemas importantes” y enfatizó que “estamos trabajando todos juntos de manera coordinada para poder devolver la tranquilidad a las calles y a las viviendas, insisto, de la ciudadanía de este país”.
El ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, destacó que se está “llegando a niveles similares a los que teníamos el 2018 en términos de homicidio”, y añadió que cerca del 50% de las víctimas fatales de homicidio tienen antecedentes penales.
Por su parte, el director de la PDI, Eduardo Cerna, señaló que “estas cifras, si bien nos motivan a seguir trabajando, pero también nos colocan como esfuerzo mejorarlas. Y en eso estamos y seguiremos trabajando en ello, para dar tranquilidad y seguridad a todos los ciudadanos”.