Luiz Inácio Lula da Silva, quien emergió del movimiento sindical para convertirse en un referente de la izquierda latinoamericana, ha presentado una faceta distinta de su pensamiento político. En un intercambio informal al margen de la cumbre del G7 en Francia, el presidente brasileño declaró: “Nunca he sido de izquierdas”. Lula añadió que “El mundo no está a la izquierda. El mundo sigue el camino del centro. Esa es la verdad”.
El mandatario brasileño fundamentó su afirmación señalando la menguante influencia de los partidos políticos socialistas en Francia y en el resto de Europa, lo que, a su juicio, demuestra que “el mundo no es de izquierdas”. Estas palabras, captadas por las cámaras mientras los líderes se retiraban de una reunión, resultan llamativas viniendo del fundador del Partido de los Trabajadores de Brasil, un político cuya trayectoria se ha forjado en la lucha sindical, la oposición a la dictadura militar y décadas de confrontación con las élites conservadoras de su país.
No obstante, la carrera política de Lula se ha caracterizado por un marcado pragmatismo. Para asegurar un cuarto mandato sin precedentes en las elecciones de octubre, necesita el apoyo de los votantes de centro. Recientemente, ha trabajado en mejorar las relaciones con figuras de derecha en América Latina, como Donald Trump, con el respaldo del gobierno de Estados Unidos. Para conocer más sobre la situación económica de Brasil, puedes revisar cómo Brasil recorta su tasa de interés al 14,25% pese al deterioro de perspectivas de inflación.
En su conversación con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, y el canciller alemán, Friedrich Merz, Lula relató un episodio de sus inicios políticos. Contó que, tras ser condenado bajo las leyes de seguridad nacional durante la dictadura militar brasileña, no pudo viajar a un evento en la antigua Unión Soviética. “Viajé por Europa buscando solidaridad”, recordó Lula. “Y entonces empezaron a tratarme como a un anticomunista”.
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