Irán ha presentado a Estados Unidos una propuesta de 14 puntos con el objetivo de alcanzar un cese permanente del conflicto. El plan, según informan medios iraníes, se centra en aspectos clave como el levantamiento del bloqueo naval, la obtención de garantías de no agresión, la retirada de las fuerzas estadounidenses y el alivio de las sanciones económicas. Cabe destacar que la propuesta no menciona explícitamente el programa nuclear del país.
Este plan, formulado como respuesta a una iniciativa estadounidense de nueve puntos, busca resolver las cuestiones pendientes del conflicto en un plazo de 30 días, priorizando el "fin de la guerra" por sobre una simple extensión del alto el fuego. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha expresado sus dudas sobre la aceptabilidad de la propuesta, señalando que Irán "aún no han pagado un precio lo suficientemente alto por lo que le han hecho a la Humanidad y al mundo en los últimos 47 años".
La postura de Trump genera el riesgo de una prolongación indefinida del enfrentamiento, lo que a su vez podría mantener las repercusiones económicas mundiales, incluyendo el alza en los precios del combustible en Estados Unidos. Por su parte, Teherán ha manifestado que la decisión ahora recae en Estados Unidos, quien debe elegir entre la diplomacia o la confrontación, asegurando estar preparados para ambas vías "con el fin de garantizar sus intereses y seguridad nacional".
La agencia Tasnim, cercana a la Guardia Revolucionaria iraní, ha revelado algunos de los puntos contenidos en la oferta enviada a Washington a través de Pakistán, país que actúa como mediador. El principal eje de la propuesta iraní es el cierre formal del conflicto, rechazando la oferta estadounidense de extender el actual alto el fuego, vigente desde el 8 de abril y prorrogado de forma indefinida. Teherán propone resolver en 30 días todas las cuestiones relacionadas con la guerra, que se inició el 28 de febrero y fue suspendida tras una tregua inicial de dos semanas.
Otro punto central es el levantamiento del bloqueo naval estadounidense, impuesto a puertos y buques iraníes desde el 13 de abril. Según el Comando Central de EE.UU., desde esa fecha se han interceptado 45 embarcaciones iraníes que intentaban eludir el cerco marítimo.
La propuesta también contempla un nuevo marco de gestión para el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica vital para el transporte del 20% del crudo mundial. Irán mantiene el control operativo del paso desde los primeros días de la guerra, restringiendo el tránsito de petroleros y elevando el precio del petróleo. Este nuevo mecanismo podría estar ligado a una ley que debate el Parlamento iraní, la cual, según el vicepresidente de la cámara, Hamidreza Haji Babaei, impediría el paso de buques de países enemigos sin el pago de reparaciones de guerra. Las autoridades iraníes también han considerado la imposición de peajes al tránsito marítimo por esta vía.
La República Islámica exige garantías verificables de que Estados Unidos e Israel no emprenderán nuevas acciones militares contra territorio iraní. Además, Irán solicita la retirada de los militares estadounidenses desplegados en países de la región, una demanda recurrente de Teherán hacia sus vecinos. Durante la guerra, Irán ha dirigido ataques contra instalaciones vinculadas a Washington en Arabia Saudí, Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Catar y Kuwait, entre otros.
El levantamiento de las sanciones económicas es otra exigencia fundamental del plan iraní. Teherán reclama el fin de las medidas impuestas por Washington tras su retirada del acuerdo nuclear en 2018. También se solicita la liberación de activos congelados, incluyendo 6.000 millones de dólares que fueron desbloqueados en 2023 como parte de un intercambio de prisioneros, pero que posteriormente fueron inmovilizados nuevamente en Catar tras el ataque de Hamás contra Israel en octubre de ese año.
La propuesta incluye compensaciones económicas por los daños sufridos durante 39 días de bombardeos israelíes y estadounidenses, que según cifras iraníes, dejaron más de 3.400 muertos y destruyeron infraestructuras clave.
Irán insiste en que el fin del conflicto debe abarcar todos los escenarios, incluyendo Líbano, donde Hezbolá, aliado de Teherán, mantiene enfrentamientos con Israel. Desde el inicio del conflicto, el grupo chií ha lanzado misiles contra territorio israelí y ha sido objeto de bombardeos israelíes que han causado más de 2.600 muertos en territorio libanés.
Si bien la agencia Tasnim no menciona el programa nuclear iraní dentro del plan, medios estadounidenses han informado que Teherán busca aplazar la negociación sobre este tema para una segunda fase, una vez acordado el fin definitivo de la guerra y la cuestión de Ormuz. El programa nuclear sigue siendo un punto de fricción importante, con Washington exigiendo el cese del enriquecimiento de uranio y la entrega de material enriquecido, lo cual Irán rechaza.
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