Las declaraciones del político peruano Antauro Humala, quien sugirió la posibilidad de "recuperar" las regiones de Arica y Tarapacá en el norte de Chile, generaron una rápida respuesta por parte de diversas autoridades chilenas. Estas afirmaciones surgieron en el contexto de las elecciones presidenciales en Perú, donde Humala vinculó la hipotética victoria del candidato Roberto Sánchez con una ofensiva territorial.
Desde Arica, autoridades locales hicieron un llamado a la cautela, calificando las expresiones de Humala como populistas y sin cabida en la realidad actual. En este sentido, se enfatizó la importancia de no dar crédito a este tipo de provocaciones.
El exparlamentario Jorge Tarud, con experiencia en la Comisión de Relaciones Exteriores, fue enfático al señalar que “con Perú no existe ningún tema pendiente”. Recordó que los límites geográficos entre ambas naciones se encuentran debidamente establecidos a través de tratados internacionales, desestimando cualquier base para las pretensiones de Humala.
Tarud añadió una crítica directa hacia el político peruano, manifestando: “Antauro Humala ha sido un permanente belicista y provocador con Chile. Espero que quien gane las elecciones lo deje fuera de su gobierno”. Sus palabras reflejan una postura firme ante lo que considera una actitud hostil y desestabilizadora.
Por su parte, el candidato presidencial peruano Roberto Sánchez se desmarcó de las declaraciones de Antauro Humala. A través de sus redes sociales, Sánchez aclaró que las afirmaciones de Humala son de su exclusiva responsabilidad y no representan ni su postura personal ni la de su programa de gobierno.
Este incidente se produce en un momento crucial para Perú, a poco de la segunda vuelta presidencial programada para el 7 de junio, donde Roberto Sánchez se medirá con Keiko Fujimori.
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