Curicó Unido celebró ante su gente tras quedarse con el clásico frente a Ñublense por la cuenta mínima. El partido, enmarcado en la tercera fecha de la Copa Chile, se definió gracias a una genialidad en el arranque del complemento, dejando los puntos en el Estadio La Granja.
El trámite del encuentro tuvo dos caras muy distintas. Durante el primer tiempo, el duelo fue más bien plano y de mucho estudio; ambos elencos no lograron sacarse ventajas y escasearon las ocasiones claras de gol en las porterías. Sin embargo, en la segunda mitad, el cuadro albirrojo demostró una evidente superioridad física que terminó inclinando la balanza a su favor.
La alegría para los hinchas locales llegó rápidamente tras el descanso. A los 2 minutos del segundo tiempo (47'), Joaquín Alfaro se vistió de héroe. Tras un balón aéreo y aprovechar un rebote en el área, el jugador conectó un certero disparo que se coló en el ángulo del portero visitante, Hernán Muñoz, desatando los festejos.
Tras el pitazo final, el autor de la única cifra del partido analizó la victoria y el esfuerzo del equipo: “Fue un partido trabado, un clásico donde hay que pelear los balones, y nosotros tuvimos nuestra recompensa", señaló Alfaro.
Sobre la espectacular definición que le dio el triunfo a Curicó Unido, el jugador sinceró entre risas la fórmula de su remate: “Cerré los ojos y le pegué nomás".
Con los ánimos a tope tras adjudicarse el clásico, el plantel curicano ya da vuelta la página para concentrarse en su siguiente objetivo. El próximo partido de Curicó Unido será nuevamente en condición de local, instancia donde deberán recibir a Universidad de Concepción para seguir sumando alegrías junto a su hinchada en La Granja.
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