Cada 27 de agosto se conmemora el Día Internacional del Cosplay. Esta forma de expresión artística va mucho más allá de simplemente usar un disfraz; implica un trabajo profundo para interpretar y traer a la vida real a un personaje ficticio.
Según la fundación Japonistas Chile, aunque las primeras manifestaciones de esta afición surgieron en la década de 1970 en Japón, no fue hasta 2010 que la cosplayer estadounidense Jennifer Alice impulsó la fecha del 27 de agosto para celebrar internacionalmente esta pasión.
En entrevista con VLN Radio, la cosplayer chilena Conimi Cosplay ofreció una mirada en base a su experiencia sobre cómo ha evolucionado la percepción y la comunidad de esta disciplina en nuestro país. Con casi 13 mil seguidores en sus redes sociales, ha participado en múltiples competencias en Chile y el mundo, llegando a ser embajadora de la Comic Con Chile este año.
En primera instancia, Conimi destacó el gran aporte del cosplay al crecimiento personal y como una vía para aprender diversas habilidades. Entre ellas, especificó disciplinas como maquillaje artístico, costura y confección, creación de accesorios (prop making), estilizar pelucas, interpretación de personajes
A pesar de sus aspectos positivos, la cosplayer nacional reconoció tres grandes problemas que afectan a esta forma de expresión en la actualidad.
El primero es el acoso que aún persiste hacia los cosplayers, especialmente hacia los menores de edad. Sin embargo, destacó que la propia comunidad ha trabajado para concientizar sobre un pilar fundamental en los eventos y convenciones: el consentimiento.
Otra problemática es la presión por la constancia y la rapidez en redes sociales. La exigencia de crear nuevos trajes constantemente para mantenerse vigente ha generado lo que Conimi describe como un "fast fashion" del cosplay, donde prima la cantidad sobre la calidad.
Finalmente, señaló que las redes sociales han contribuido a crear estándares de belleza y perfección casi inalcanzables. "Muchas fotografías que uno ve (...) están editadas (...) y eso no está bien, porque al final no te habla de la realidad del cosplayer", afirmó.
Pese a los desafíos, Conimi Cosplay es optimista sobre el nivel del talento local. "Como país tenemos un muy buen posicionamiento. Pero siento que sufrimos del síndrome del impostor, como que no nos sentimos suficientes en comparación con otros países", reflexionó. Poniendo como ejemplo la notable participación de chilenos en circuitos internacionales.
Para concluir, la cosplayer mencionó que en nuestro país hay un cambio positivo en la percepción de esta afición. Subrayó que no solo es un hobby, sino que también puede ser un trabajo. Aunque, advirtió, "para eso todavía queda bastante camino por delante y es tarea de nosotros como cosplayers poder profesionalizar esta actividad".