A comienzos de Enero de 2026, Francia anuncio la restricción de frutas sudamericanas por uso de pesticidas no autorizados, lo cual claramente impacta también en la economía nacional.
En igual orden de cosas, semanas atrás, Japón, anuncio el retiro de cuarenta mil botellas de vino Chileno de su mercado, debido a la presencia de citrato de cobre, aditivo no permitido en dicho país, afectándose entonces, nuevamente, la economía nacional por igual motivo, esto es la presencia de químicos no autorizados por los países receptores, pero si en Chile.
‘’Nulo riesgo para la salud humana’’ plantean medios nacionales, como defensa ante las medidas adoptadas por Francia y Japón, pero ¿dicho diagnostico será correcto?
Chile en cuanto a bioseguridad alimentaria se encuentra al debe. La poca o nula asignación de recursos a materias de investigación nos deja en clara desventaja dentro del escenario global, al difícilmente ser competitivos frente regulaciones como las de la Unión Europea o de Nipón, que llevan décadas innovando en estas materias con evidentes circunstancias económicas y de desarrollo más optimas que las de Chile y que en definitiva, no nos ha permitido adaptarlas no solo a estándares internacionales, si no que más bien a estándares mínimos que permitan consumo por el humano, todo claro está, según las últimas acuñaciones científicas.
Hemos de esperar que el nuevo Gobierno y Parlamento se preocupen de legislar en torno a estas materias, y que si bien nos encontramos en un estado de emergencia económica y de seguridad, ya llegara el momento de poder progresar en diversas materias, como las tocantes a esta columna.
En un futuro cercano, con la debida legislación en torno al ramo, podremos seguir, desde el Maule, enviando frutos a Francia y los Japoneses podrán seguir bebiendo nuestros vinos. ¡ Kanpai !
El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de VLN Radio.