“La absolución del culpable, es también la condena del juez”, dijo el escritor de la antigua Roma, Publio Siro. Esta frase abrevia lo sucedido el 3 de julio de 2023 con el magistrado del Juzgado de Garantía de Curicó, formalizado el 15 de junio de 2022 por el delito de hurto simple en un supermercado Jumbo.
Esa vez, se llevaba sin pagar productos como carnes, vinos, quesos, salmón, mariscos y chicles, por un valor equivalente a $333 mil 506 pesos, lo que quedó al descubierto por los mismos trabajadores del establecimiento, luego de una discusión que poco a poco fue subiendo de tono.
Poco más de un año después, en un fallo dividido por votación simple expresado en escuetas cuatro carillas por la Corte Suprema y con la oposición de siete ministros, se decretó su regreso a Curicó para asumir como magistrado del Juzgado de Letras del Trabajo. Ahí comenzó a trabajar este jueves 6 de julio, ante la sorpresa de los funcionarios quienes se enteraron, como está siendo costumbre, a través de la prensa.
Lo anterior es, a todas luces, una falta de conciencia desde el punto de vista moral y judicial en su forma ética más esencial, relacionada a la probidad consistente en mantener una conducta intachable, un desempeño honesto y leal de la función o cargo, con preeminencia del interés general sobre el particular.
En la misma línea, cabe señalar que las votaciones por parte del pleno no vienen respaldadas de una explicación, ni siquiera es un requisito del sufragio. Además, se desconoce la presentación previa para llevar este caso a la máxima instancia, por lo que inevitablemente queda un manto de dudas sobre los motivos para realizar tal solicitud, la cual finalmente terminó siendo aceptada por la Suprema, con un sí y nada más.
En relación al sentir de la ciudadanía, parece haber impunidad entre pares ya sea por coleguismo o razones orientadas a grupos de poder con influencia en altas esferas. Aunque eso, como normalmente ocurre, tiene muy pocas fuentes de acceso para ser consideradas como un argumento.
Más allá de los cuatro meses de sanción y el traslado al Tribunal de Familia de Linares, con medio goce de sueldo, se suma la salida alternativa del procedimiento más una donación de $500 mil pesos a un ELEAM, los funcionarios del Poder Judicial deben tener la cautela y probidad como eje número uno. Algo que, en este caso, careció de toda lógica. Asimismo, la prohibición de “acercarse a una sucursal del supermercado Jumbo”, sencillamente es para la risa, como si el magistrado no pudiese comprar en otro lado.
Uno de los puntos llamativos del caso, es que entre los ministros de la Suprema que rechazaron el traslado al Juzgado de Letras del Trabajo de Curicó, están Haroldo Brito, Gloria Chevesich y Andrea Muñoz, quienes apuntaron a la ausencia de “razones de buen servicio para proceder al traslado”. Y era que no, si el juez en cuestión ha sido altamente criticado por predicar sin dar ejemplo, una especie de “padre Gatica …”.
¿Qué pasaría si el juez de Letras en cuestión, debe resolver un caso laboral relacionado a un delito de hurto? El mismo juzgado quedaría expuesto a una incongruencia.
Pero lo más curioso viene a continuación, porque los ministros Jorge Dahm, Ángela Vivanco, Jean Pierre Matus y María Gajardo, se opusieron a su traslado debido a que “no tiene aprobado -a esta fecha- el curso habilitante para ejercer el cargo de destino”.
¿Cómo podría ejercer alguien en una instancia judicial para la cual no está preparado, mediante un nuevo salvavidas desde la Justicia que le permite regresar a su ciudad de origen tras la disminución de la tensión mediática?
Hay que mencionar también que el Poder Judicial está en una crisis en el número de magistrados en Curicó, con una dotación que cada día es menor. Por ello, sí o sí debe incluir nuevos miembros entre sus filas, ante una demanda requerida que aumenta con el paso del tiempo.
El caso del magistrado formalizado es lamentable, no sólo por el delito cometido, sino que también porque era uno de los jueces que se perfilaba como ministro del tribunal superior, con una carrera hasta entonces brillante.
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